27 diciembre 2011

Los bebés y la televisión

Imagen: BayCitizen
Cuando se es padre por primera vez se cae en la cuenta de que por todas partes hay información -muchas veces contradictoria- sobre cómo criar a un niño. A los viejos consejos de madres y suegras se suma un torrente de datos hoy fácilmente alcanzables gracias a la tecnología y también una serie de productos que los fabricantes tratan de vendernos como los más adecuados para un desarrollo óptimo de los bebés. Entre estos productos está, por ejemplo, una serie de vídeos conocidos como Baby Einstein, hoy con la marca Disney, que muchos padres creen que son, no sólo buenos, sino incluso necesarios para estimular la inteligencia del pequeño. En la televisión paga, por otra parte, encontramos también canales como BabyTv, que supuestamente contribuyen a un desarrollo temprano del cerebro. Pero la evidencia científica es muy diferente a estas creencias populares. Veamos:

En el libro Brain Rules For Baby de John Medina -obra recomendada por estar basada en evidencia experimental confiable- se nos habla de los mitos en que los padres asumen como verdades, por ejemplo la idea de que escuchar a Mozart durante el embarazo dará como resultado un niño más inteligente, cuando en realidad en el mejor de los casos el bebé recordará los sonidos escuchados cuando estaba en el vientre. Y otro de los grandes mitos está relacionado precisamente con los vídeos que mencionamos y en general con la televisión. Hoy en día un niño pequeño está mucho más expuesto a la llamada caja tonta, que hace una década. Y el hecho es que antes de los 2 años de edad, lo ideal sería que un niño no tenga ninguna exposición a la Tv. Los estudios muestran que efectivamente, hay una relación entre el mayor tiempo que se pasa mirando televisión y el incremento de la conducta violenta en los niños menores de 4 años. Los problemas de atención en los niños que han visto televisión antes de los 3 años se incrementan en un 10% por cada hora de televisión vista. Parece que incluso la exposición indirecta (presencia del niño mientras otro está mirando la tele) es perjudicial. Pero lo más decidor es la investigación de la Universidad de Washington, justamente sobre los vídeos Baby Einstein: no tienen efectos positivos en desarrollo del vocabulario de los bebés de 17 a 24 meses e incluso son perjudiciales, pues por cada hora diaria de exposición a estos vídeos, un niño entendía entre 6 y 8 palabras menos que los niños que no miraban televisión. Por supuesto, sabemos que las relaciones estadísticas son asociativas, no causales, y que seguramente los niños que no ven televisión pasan más tiempo interactuando con sus padres y otras personas, cosa que sí ha demostrado ser crucial para el desarrollo del lenguaje. Demás está mencionar la polémica que se desató con Disney debido a los resultados de la investigación. Como corolario, la compañía terminó removiendo la etiqueta "didáctico" de los productos de la línea.

No todo es negativo, claro está. Después de los 5 años de edad, ciertos programas de contenido bien pensado pueden ser, de hecho, beneficiosos. La recomendación de la Academia Americana de Pediatría es por lo menos limitar la exposición a la televisión antes de los 2 años y hablarle mucho al bebé, pronunciando bien las palabras y usando la mayor cantidad posible de vocabulario. La exposición temprana a varios idiomas es también provechosa, pues se ha demostrado que el proceso para aprender una lengua materna es distinto al que sigue el cerebro cuando aprende un segundo idioma, más tarde en la vida. En suma, los niños aprenden cuando observan a personas reales, de carne y hueso, antes que imágenes en pantalla, por llamativas que parezcan.