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29 enero 2017

Ideas para enseñar hábitos saludables a los niños



Tal vez la motivación más importante que mi pareja y yo hemos tenido desde que decidimos llevar un estilo de vida más saludable, ha sido el bienestar de nuestro hijo en común. No se puede enseñar lo que no se practica y poco a poco resultó evidente que muchas de nuestras "malas costumbres" podían convertirse en hábitos de vida para él. Al fin y al cabo, no se puede ignorar que los médicos están atendiendo a niños con problemas de salud que antes solo se observaban en adultos, como la diabetes tipo 2. En países como los EE.UU., México, China, India y Brazil, la obesidad infantil es un problema que está adquiriendo proporciones epidémicas. Es evidente, además, que los niños pasan cada vez más tiempo en actividades sedentarias como mirar la televisión o usar tablets y teléfonos móviles, que practicando deportes o jugando al aire libre.

09 enero 2017

Compartir la maternidad en redes sociales


Cuando miro las fotos y actualizaciones que madres y padres comparten en redes sociales, entiendo perfectamente la alegría que provoca mostrar a la familia y los amigos cómo los hijos van creciendo y todo lo que vivimos con ellos. Entiendo que cada paso que dan es motivo de celebración, por pequeño que sea, y la cultura contemporánea de la documentación nos arrastra e impulsa a ir capturando y publicando a cada momento. También noto, y esto es absolutamente comprensible, un cierto nivel de idealización en lo que publicamos y decimos, no solo sobre nuestros hijos, sino sobre nuestras vidas. La mayoría de las personas no solo quieren ser felices, sino también parecerlo, y en algunos casos lo segundo es más importante que lo primero. No se trata de sugerir una documentación hiperrealista en redes sociales. Mi punto más bien tiene que ver con el tipo de imágenes e ideas que producimos como estándares de lo que deben ser las relaciones humanas.

07 marzo 2015

Mi día de la mujer


He querido escribir este texto hace tiempo. Pero la velocidad de este mundo nos roba el tiempo, lo que es igual a decir que nos roba la vida. Pienso que el balance trabajo-vida es solo una noción abstracta cuando toda posibilidad de existir dignamente está ligada a la capacidad adquisitiva, por más que algunos se empeñen en idealizar las bondades de las cosas que supuestamente "no tienen precio". La verdad es que el disfrute de esas cosas es justamente lo que queda vedado cuando se lucha, desde condiciones precarias, por sobrevivir.

10 mayo 2014

Maternidad, feminidad, masculinidades



"Lo que me temo del humanismo es que presenta una cierta forma de ética como un modelo universal para cualquier tipo de libertad" (Michel Foucault)

Como madre feminista, pienso mucho en la incomodidad que me provocan las "recetas" para ser mamá. Incluso las que vienen de ciertos feminismos. Me preocupa el peligro latente de que los discursos emancipadores en algún momento se vuelvan opresivos, especialmente en ausencia de un cuestionamiento continuo de las propias prácticas. Las ciencias políticas se han ocupado ampliamente del riesgo de institucionalización de los movimientos sociales y estoy segura de que ese riesgo es real y perturbador para los movimientos feministas.

24 febrero 2013

Equidad de género en la crianza



Si bien hoy se alaba mucho a ciertos sistemas de crianza (recetarios destinados a indicarle, generalmente a la madre, qué hacer en cada situación), tiendo a ser escéptica respecto de la eficacia y autoridad de tales mandatos. Y más allá del escepticismo, tengo mis sospechas respecto de la agenda política subyacente a cada uno de estos modelos y de sus afanes comerciales y estandarizadores.

09 diciembre 2012

Lactancia, fórmula y sentimiento de culpa


No se trata de discutir frente a la evidencia empírica: se sabe que el mejor alimento para un infante es la leche materna y que la lactancia prolongada trae beneficios para la salud física y emocional del bebé. No obstante, nuestra sociedad está configurada de una manera muy poco amigable para las nuevas madres y al mismo tiempo exige de ellas hacer esfuerzos inmensos para dar de lactar. ¿Merecen las madres que no han podido prolongar la lactancia o han decidido no dar el pecho, ser censuradas y juzgadas por todos?

27 julio 2012

Bebés: 11 cosas que vale la pena tener


El mercado está saturado de productos que prometen facilitar la crianza de los niños. Muchos de ellos no son verdaderamente útiles, no vale la pena pagar su precio, a veces altísimo, sobre todo teniendo en cuenta que los artículos para bebés se vuelven obsoletos tan pronto como el niño supera una determianda etapa del desarrollo. Sin embargo, ciertos artículos son muy prácticos, incluso cuando sirven pocos meses. Otros prolongan su vida útil durante mucho tiempo, lo que justifica mejor la inversión.

09 julio 2012

Ser mamá y trabajar


Hace casi diez meses me convertí en mamá y la vida cambió para siempre. Desde entonces, entre descubrimientos y tropiezos he pensado mucho en escribir sobre estas sorprendentes experiencias, pero con el trabajo y el cuidado del bebé, poco tiempo queda para un nuevo blog. Así que, gracias a la idea de @psimont quien tiene un hermoso blog de apuntes maternos, opté por crear una nueva sección en Lunas Azules. Como todo lo humano, la maternidad y la paternidad también están cargadas de ideología.

19 febrero 2012

Un padre feminista

Hoy hacen dos años desde que me casé con Svein. Svein es inteligente, generoso e íntegro. Svein es feminista pero no lo sabe. En su país de origen la equidad de género es un estándar, es lo común, lo anticipado. Yo soy feminista, pero él no lo sabe. En su país de origen yo resultaría conservadora y tradicional. Nórdico él, andina yo, hemos recorrido caminos diferentes que coincidieron en un punto insospechado y se convirtieron en un proyecto de vida en equipo. Luego vino Adrian, y llenó nuestro pequeño paisaje de nuevas preguntas e inesperadas respuestas, poniéndonos a prueba en nuestra capacidad de liderar, decidir, enseñar y acompañar.

El otro día, en la juguetería, vimos una bonita cocina de plástico con su horno, sartenes y lavabo. Pensamos que sería un gran juguete para nuestro hijo. Coincidir en esta idea no sólo fue agradable sino que reveló una decente libertad de estereotipos alcanzada por ambos -alcanzada por mí  y por él conservada- en la vida.

El otro día, reímos al darnos cuenta de que no sabemos a qué signo del zodíaco pertenece nuestro hijo. Tal vez hemos alcanzado una decente libertad de mitos y supercherías. A Adrian nadie lo va a bautizar hasta que él mismo, si acaso, llegue a tomar la decisión de afiliarse a algún grupo religioso, político o de otra clase.

Svein ayuda de verdad. Cambia a su hijo, lo cuida, lo lleva de paseo, entra con él a la piscina en las clases de natación y le ha enseñado a dormir toda la noche. Le lee cuentos tradicionales de su país. Le canta en noruego y le da de comer con una sonrisa en los labios. Svein es el papá de Adrian, no es un extraño que aparece sólo al final del día y que no puede resolver los cotidianos dilemas de un bebé de cinco meses, sin la presencia de la madre.

Svein está orgulloso de mis modestos logros y se esfuerza por darme el espacio que necesito para trabajar. Svein me habla suavemente, me da ánimos, sabe hornear deliciosos pasteles y galletas y procura ponerse en mis zapatos cuando analizamos nuestros problemas. Svein camina a mi lado, no delante ni detrás.

Svein es trabajador. En su oficina es indispensable y asombra a sus clientes por su amabilidad, agilidad y disciplina. En una ciudad que muy poco tiene en común con los lugares en que él había habitado antes, ha logrado adaptarse a la vida laboral y social hablando un español muy correcto, aunque siempre matizado con un acento especial, perfectamente aceptable cuando resulta ser su séptima lengua.

Yo admiro a Svein. Los verdaderos héroes en este mundo son esas personas que van por la vida de buena fe. Esos que se levantan temprano y trabajan con el designio de hacerle la vida más fácil a sus semejantes. Esos que no se han dejado absorber por los elementos alienadores que ofrece hoy el mundo. Esos que luchan cada día por ser más tolerantes y dejar atrás cualquier traza de discriminación, sea por género, por raza, por orientación sexual, por pertenencia a una especie o por cualquier otro factor. Esos que no se llenan la boca de palabras vacías y simplemente viven lo mejor que pueden, tratando de tener coherencia entre lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen. Ellos son los héroes. Svein es mi héroe y, un día, seguro, escucharé a Adrian decir lo mismo, en palabras pequeñitas y agudas, llenas de admiración.

12 enero 2012

Niños multilingües

Imagen de houstonisd.org
Sabemos que en el mundo de hoy hablar varios idiomas prácticamente se equipara con tener conocimientos generales como la matemática básica o el manejo diario del computador. Dicen por ahí que los bebés ahora "nacen sabiendo" cómo usar un celular u otros artefactos tecnológicos que en nuestra niñez sólo aparecían en las películas de ciencia ficción.

Pero en realidad, las habilidades se adquieren.  Y al igual que en otros temas, se tejen mitos y miedos alrededor del multilingüismo, sobre todo cuando los padres no están seguros de qué es lo que esperan conseguir exponiendo a sus hijos a varias lenguas nativas.

Está comprobado, por una parte, que el mecanismo mediante el cual el cerebro aprende una lengua materna es distinto al que utiliza posteriormente en la vida para aprender un segundo idioma. De hecho, la habilidad para aprender varios idiomas es natural, no es la excepción; aprender después requerirá más esfuerzo. Un niño puede, pues, tener más de una lengua materna de forma natural. También parece que si un niño habla más de un idioma desde el nacimiento, le será mucho más fácil adquirir posteriormente otros idiomas, pues habrá desarrollado más su atención frente a los sonidos, los significados y las equivalencias.

Demás está señalar las ventajas que tendrá el ser políglota en el futuro: el niño sabrá apreciar y valorar culturas diferentes, sabrá adaptarse a entornos distintos y por supuesto, tendrá mejores oportunidades laborales en un mundo globalizado. Sin embargo, no se trata únicamente de exponer al niño a una lengua de forma pasiva (a través de la televisión o la radio, por ejemplo), sino que se requiere tener en cuenta otros factores:

Primero, de acuerdo con los estudios, un niño debe escuchar un idioma al menos 30% del tiempo que pasa despierto, para poder hablarlo activamente. Los dos métodos más populares para criar niños multilingues son: el OPOL (one person, one language) y el ML@H (minority language at home). En el primer caso, cada una de las personas que cuidan al niño -por lo general padre y madre o la niñera- debe interactuar con él en un solo idioma, de manera que el niño identifique cada idioma con cada persona. En el segundo caso, toda la familia habla una misma lengua en casa (el lenguaje de la minoría) y la lengua del ambiente fuera de ella, de este modo el niño identifica un idioma con un lugar determinado. Al parecer el método más seguro es el segundo, pues da más oportunidades de verdadera interacción en cada lengua y, además, mientras más personas interactúen con el niño en cierto idioma, es mejor para su aprendizaje.

La gente suele preguntarse cuál es el mejor momento para introducir un segundo, tercer o ulterior idioma en la vida del niño. La verdad es que según los estudios modernos, los niños empiezan a adquirir habilidades de comunicación desde que se encuentran en el vientre materno, y desarrollan destrezas lingüísticas mucho antes de decir su primera palabra.

Por otra parte, suele hablarse de las desventajes del multilingüismo, como por ejemplo el retraso en el desarrollo de las habilidades verbales. No existen pruebas concluyentes al respecto, pero los padres suelen detectar un retraso de 3 a 6 meses respecto de los niños que hablan un solo idioma. Es cierto que los niños multilingües pequeños tienden a mezclar palabras de distintos idiomas, pero el fenómeno es pasajero.

Hay que recordar, finalmente, que la habilidad verbal y la de escribir, son diferentes. Aunque un niño hable con fluidez en un idioma distinto al de su entorno (y al de su escuela), habrá que hacer un esfuerzo adicional para enseñarle también a escribirlo. Pero todo indica que los esfuerzos se recompensan con creces si decidimos criar a los niños en un entorno multilingüe.

27 diciembre 2011

Los bebés y la televisión

Imagen: BayCitizen
Cuando se es padre por primera vez se cae en la cuenta de que por todas partes hay información -muchas veces contradictoria- sobre cómo criar a un niño. A los viejos consejos de madres y suegras se suma un torrente de datos hoy fácilmente alcanzables gracias a la tecnología y también una serie de productos que los fabricantes tratan de vendernos como los más adecuados para un desarrollo óptimo de los bebés. Entre estos productos está, por ejemplo, una serie de vídeos conocidos como Baby Einstein, hoy con la marca Disney, que muchos padres creen que son, no sólo buenos, sino incluso necesarios para estimular la inteligencia del pequeño. En la televisión paga, por otra parte, encontramos también canales como BabyTv, que supuestamente contribuyen a un desarrollo temprano del cerebro. Pero la evidencia científica es muy diferente a estas creencias populares. Veamos:

En el libro Brain Rules For Baby de John Medina -obra recomendada por estar basada en evidencia experimental confiable- se nos habla de los mitos en que los padres asumen como verdades, por ejemplo la idea de que escuchar a Mozart durante el embarazo dará como resultado un niño más inteligente, cuando en realidad en el mejor de los casos el bebé recordará los sonidos escuchados cuando estaba en el vientre. Y otro de los grandes mitos está relacionado precisamente con los vídeos que mencionamos y en general con la televisión. Hoy en día un niño pequeño está mucho más expuesto a la llamada caja tonta, que hace una década. Y el hecho es que antes de los 2 años de edad, lo ideal sería que un niño no tenga ninguna exposición a la Tv. Los estudios muestran que efectivamente, hay una relación entre el mayor tiempo que se pasa mirando televisión y el incremento de la conducta violenta en los niños menores de 4 años. Los problemas de atención en los niños que han visto televisión antes de los 3 años se incrementan en un 10% por cada hora de televisión vista. Parece que incluso la exposición indirecta (presencia del niño mientras otro está mirando la tele) es perjudicial. Pero lo más decidor es la investigación de la Universidad de Washington, justamente sobre los vídeos Baby Einstein: no tienen efectos positivos en desarrollo del vocabulario de los bebés de 17 a 24 meses e incluso son perjudiciales, pues por cada hora diaria de exposición a estos vídeos, un niño entendía entre 6 y 8 palabras menos que los niños que no miraban televisión. Por supuesto, sabemos que las relaciones estadísticas son asociativas, no causales, y que seguramente los niños que no ven televisión pasan más tiempo interactuando con sus padres y otras personas, cosa que sí ha demostrado ser crucial para el desarrollo del lenguaje. Demás está mencionar la polémica que se desató con Disney debido a los resultados de la investigación. Como corolario, la compañía terminó removiendo la etiqueta "didáctico" de los productos de la línea.

No todo es negativo, claro está. Después de los 5 años de edad, ciertos programas de contenido bien pensado pueden ser, de hecho, beneficiosos. La recomendación de la Academia Americana de Pediatría es por lo menos limitar la exposición a la televisión antes de los 2 años y hablarle mucho al bebé, pronunciando bien las palabras y usando la mayor cantidad posible de vocabulario. La exposición temprana a varios idiomas es también provechosa, pues se ha demostrado que el proceso para aprender una lengua materna es distinto al que sigue el cerebro cuando aprende un segundo idioma, más tarde en la vida. En suma, los niños aprenden cuando observan a personas reales, de carne y hueso, antes que imágenes en pantalla, por llamativas que parezcan.

11 agosto 2011

Mientras se espera un hijo


A diario analizo esta singular experiencia  de estar esperando un niño; una vivencia que tristemente no siempre es lo que debería para todas las futuras madres. Mi profesión me ha permitido conocer casos de mujeres de condiciones diferentes y con problemas de toda índole, muchos embarazos no buscados que se cargan a cuestas como cruces, que se llevan a término con pesar y sufrimiento y desembocan en nacimientos que no se celebran y vidas sin regocijo. Luego los infantes deben sobrevivir con pensiones de poco más de veinte dólares, pagadas por padres que en los mejores casos ganan el mínimo salario y mantienen familias de hasta más de cinco hijos: tienen nociones precarias o nulas acerca de la planificación familiar. Las demandas de alimentos son muy numerosas en los juzgados del país y en la mayoría de los casos los jueces tienen que ajustarse a los valores mínimos establecidos en la tabla de pensiones vigente, que son a todas luces insuficientes frente a las reales necesidades de un bebé en desarrollo, como también es insuficiente el sueldo básico de un trabajador.

En la sociedad, como en todo sistema, una cosa lleva a la otra: un niño que se nutre deficientemente tendrá dificultades para aprender, estas se traducirán en incapacidad para adaptarse al entorno de forma normal, en carencia de las competencias necesarias para trabajar y procurarse un sustento básico para la supervivencia. Las necesidades insatisfechas, es sabido, se traducen frecuentemente en violencia, en resentimiento hacia un sistema que no se comprende y que no provee lo necesario para la tranquilidad. La violencia la vivimos todos en todos los ámbitos, sea como víctimas o como victimarios, la experimentamos en la política, en el trabajo, en las calles, en los centros educativos y, naturalmente, en el hogar. Así, la violencia intrafamiliar, es un problema serio en nuestro país, y las iniciativas por mitigarlo nunca han sido efectivas ni pertinentes. Las mujeres y los niños que sufren marginación social, precaria atención de salud e inadecuada educación, son por lo mismo más vulnerables ante todas las formas de violencia. Y el ciclo se repetirá.

Para las mujeres de clase media la situación quizá no sea tan extrema, pero hay otros matices sociales e idiosincráticos que se ponen en evidencia. Así, por ejemplo, el feminismo ha reivindicado históricamente la capacidad profesional y laboral de la mujer, que no debe sufrir discriminación de ningún tipo respecto al varón. Mi marido me ha comentado que una de las medidas adoptadas en Noruega para combatir la discriminación, fue aumentar el permiso por paternidad hasta prácticamente igualar el de maternidad -que es de casi un año-. Pero aquí sigue siendo una práctica común, por ejemplo, que los empleadores exijan un certificado de no estar embarazada para contratar a una mujer, y no cumplan con la equidad salarial. Cierto es que la madre de hoy puede ser profesional y trabajadora, pero esto no se traduce en una asunción por parte del padre, de las responsabilidades de cuidado de los niños que tradicionalmente corresponden a la madre. En otras palabras, la mujer de hoy tiene el doble reto de competir con los varones en el ámbito laboral y al mismo tiempo sacar adelante a su hogar y a sus hijos.

Por supuesto, hay un lado emocional del embarazo muy gratificante cuando éste ha ocurrido planificadamente y se goza de la atención profesional debida. En lo personal, la gestación ha sido una oportunidad para reconciliarme con mi propio cuerpo -aunque para muchas mujeres ocurre lo contrario-, para admirar las perfecciones e imperfecciones de la evolución de nuestra especie, reflexionar sobre el instinto de reproducción y cómo la civilización ha ido construyendo superestructuras culturales sobre ese hecho, y claro, ha sido un tiempo de compartir alegrías y temores con la familia y el compañero de vida, siempre con la ilusión de poder crear un remanso propio, un entorno seguro para uno mismo y los más cercanos, que llene de significado y atraviese todos los espacios vitales -eso que la Declaración de Independencia de los Estados Unidos llamó la "búsqueda de la felicidad"-. Son esperanzas que el Estado nos garantiza como derechos, que la humanidad toda ha declarado fundamentales en los tratados sobre derechos humanos y cuyos caminos todavía se están construyendo para la mayor parte de los habitantes del planeta.

Ver la lucha diaria de los niños que están a merced de los vaivenes del sistema, hace que uno mantenga los pies en la tierra. Que no se olvide de sus innumerables fortunas, de las condiciones privilegiadas de las que se reniega a diario por la presión de una campaña mediática constante que hace creer que la capacidad adquisitiva es la esencia del bienestar. Conversar con madres resignadas que asumen su rol de la mejor manera en las peores circunstancias, hace que uno piense en cómo va a educar a sus hijos, en la necesidad de enseñarles a no ser indiferentes ante el sufrimiento ajeno, a sensibilizarse y a comprender las equivocaciones de los otros, sus conductas erráticas e incluso sus agresiones, que también las provocamos nosotros como piezas pasivas de un sistema que poco tiene en cuenta la dignidad. Esa dignidad que debemos reconstruir todos los días a través de nuestro trabajo, de nuestras reivindicaciones y de las luchas cotidianas, tangibles y simbólicas, que le dan sentido al hecho de estar vivo.