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15 enero 2014

Mascotas y antropocentrismo



Desde muy joven he tenido la suerte de compartir mi vida con animales domésticos, en particular perros. Así también, en más de una ocasión me he referido a los horrores de las prácticas especistas y a las polémicas generadas en ese contexto. Por esa razón, una de las problemáticas que me llaman la atención, es la hipótesis de incompatibilidad de una perspectiva de liberación animal con la práctica de vivir con animales de compañía. De hecho, el propio Peter Singer cuenta en su famoso libro, una anécdota en la que él se encuentra con una mujer que dice estar interesada en los animales y le empieza a hablar sobre mascotas, sorprendiéndose de que él, siendo animalista, no tuviera ninguna.

06 mayo 2011

La opinión de la gallina: ética, tolerancia y emociones

La moral es la práctica de la ética, la ética es el estudio filosófico de los valores: estos definen qué conductas humanas deben considerarse preferibles por encima de otras, en atención a factores diversos. La moral suele permanecer en el fuero interno del individuo y orientarlo a actuar, pero sin vincularse a una sanción coercitiva externa. Otras veces los valores adquieren tal importancia que se hace necesario regularlos a través de principios que rijan para todos. Entonces aparecen las leyes. Así, nuestro derecho contiene disposiciones relacionadas con la vida, la libertad, la integridad, la propiedad, las relaciones de familia, la sanidad del ambiente, la salud, vivienda, educación, y tantas otras instituciones que se consideran fundamentales para el bienestar individual y comunitario.

No todo lo que hoy protege el derecho se consideró valioso siempre: la protección del medio ambiente es un claro ejemplo. Y también a la inversa, ciertas instituciones que antes se protegían hoy se han modificado, como la indisolubilidad del matrimonio o la tipicidad delictuosa del adulterio. La ciencias naturales y sociales cambian sus perspectivas, las economías se transforman, las personas piensan diferente y poco a poco el Derecho les va siguiendo el paso. Descartes consideraba a los animales como meros autómatas incapaces de sentir dolor, cuya respuesta nerviosa era simplemente mecánica. Hoy tales afirmaciones carecen de sustento científico. La ética creada por los humanos, que se estrecha en unos aspectos y se ensancha en otros, ha dado cabida en los estudios de algunos filósofos morales contemporáneos, a la consideración de que los animales no humanos deben ser tomados en cuenta cuando se trata de limitar nuestro comportamiento. Incluso los ordenamientos jurídicos, ya han comenzado a tomar acciones para asegurar el bienestar animal.

El controversial ateo Sam Harris -en su obra The Moral Landscape principalmente- y otros pensadores, entre ellos Dan Ariely (este vídeo en TED Talks es muy interesante), sostienen que el avance científico puede y debe ser el sustento sólido de las teorías morales. ¿Por qué? Porque únicamente la experimentación científica puede mostrarnos cuáles son las verdaderas conscuencias de lo que hacemos: ¿estamos provocando dolor?, ¿podemos provocar menos dolor de otra manera?, ¿cuál es el beneficio o el daño que lo que estoy haciendo puede desencadenar? Estas preguntas pueden responderse científicamente y no sólo sobre la base de la subjetiva opinión de un individuo.

Hago estas reflexiones, porque ciertamente las propuestas de estilo de vida que se alejan de lo común, suelen escandalizar a muchos, por inofensivas que parezcan. Yo no creía, por ejemplo, que el vegetarianismo podía ser considerado reprobable y digno de censura por parte de otra persona. Al fin y al cabo se trata de una decisión personal que he tomado yo con tolerancia hacia los demás y que no he tratado de forzar ni en mis allegados más cercanos (mi marido, por ejemplo, es consumidor de carne). Se trata de una decisión ética basada en evidencia científica -los animales no humanos dotados de sistema nervioso central son capaces de sentir dolor- y en la consideración de que si es posible sobrevivir sin consumirlos -los hindúes ortodoxos lo han hecho por años y también hay evidencia científica que lo demuestra- entonces es posible escoger un estilo de vida menos dañino para ellos y de paso el ambiente.

No veo en el hecho de difundir las buenas motivaciones que sustentan al vegetarianismo, ni tampoco en el hecho de conversar sobre alternativas alimenticias o bienestar animal, ninguna amenaza (bueno, quizá sí para la industria cárnica). Y sin embargo he sido agresivamente cuestionada en más de una ocasión, por hacerlo. En tal virtud me gustaría aclarar algunas cosas: en primer lugar, no es mi intención obligar a las personas a dejar de comer carne, pero sí siento una obligación moral en el sentido, por ejemplo, de informar sobre los crueles procedimientos de la agroindustria, para que estos cambien. Comprar sus productos nos hace cómplices y perpetuadores de sus prácticas; ocultar a los niños la verdad mostrándoles falseados libros de cuentos con gallinas felices, también. En principio, podría decir que volvería a comer carne si los criaderos, las granjas, los camales, no provocaran tanto sufrimiento innecesario a individuos que no por no pertenecer a la especie humana sienten menos dolor. Pero la verdad es que a esta altura ya no podría nunca volver a consumir carne. He llegado a ver en los animales a unos compañeros de vida, cohabitantes del planeta, que también desarrollan en diversos grados sus personalidades y que tienen intereses. Sin embargo, esta idea personal entiendo bien que no puede pretenderse política social.

Por otra parte, la existencia de depredación en la naturaleza -el león caza a su presa, el pez grande se come al pequeño- no me parece un argumento adecuado para justificar éticamente los mecanismos deliberadamente crueles de las granjas industriales modernas o de la industria de las pieles. La mayoría de las personas compra la carne en el supermercado, no la consigue cazando, y aún si así lo hace, no podemos comparar la caza efectuada con armas y ventaja, con la que se da en el mundo silvestre. Pero lo más importante de todo: la ética, al igual que las leyes, no es un producto natural; éstas son construcciones culturales, posiblemente las más artificiales de todas, puesto que frecuentemente buscan reprimir los instintos que por ser también animales, tenemos. Si justificamos o avalamos todo lo que se da en la naturaleza, debemos también aceptar el asesinato, las guerras, los abusos, las esclavitudes... la "ley" del más fuerte y el ojo por ojo.

Finalmente, no pensé que alguien llegaría a creer que por ser vegetariana y animalista, me opongo por ejemplo a que se erradiquen las plagas o se mate a los parásitos. Es evidente que no todos los seres vivos tienen la misma capacidad de sufrir -los biólogos piensan que la mayoría de insectos, por ejemplo, no la tienen-; pero también hay que entender que todo admite situaciones de excepción: el homicidio por ejemplo está justificado cuando se produce en legítima defensa o estado de necesidad, y de la misma manera se pueden ponderar los intereses para saber hasta qué punto es excusable provocarle dolor a un animal. Si soy atacado por un oso, por supuesto que debo defenderme. Pero los pollos, los cerdos y las vacas que viven en esas prisiones llamadas granjas modernas, no tienen posibilidad de defensa, están a merced de los humanos. Y en esa situación por lo menos es justo tomar en cuenta que sufren.

¿Que si mis decisiones tienen algo de emocional? Por supuesto, los mamíferos tenemos emociones. Y la búsqueda de tranquilidad de conciencia no deslegitima el argumento ético, como no revierte los hechos que se comprueban. Que alguien se sienta culpable porque en el fondo sabe que es cómplice de un círculo de tortura pero que no quiera -o no pueda según dicen- cambiar su estilo de vida, tampoco debe ser un punto de partida para restar valor a la actitud de quien sí lo ha hecho. En última instancia, cada quien es libre de vivir como prefiera, pero no puedo celebrar que alguien se vanaglorie de su crueldad o haga burla de lo que no comprende. Quien es activista por una causa legítima y transparente, cuando menos merece respeto.

Transcribo ahora una traducción que hice de un fragmento encontrado en la web Your Daily Vegan, a propósito de algunos hechos científicos relacionados con las gallinas:

"Soy una gallina de batería. Vivo en una jaula tan pequeña que no puedo estirar mis alas. Me veo forzada a estar de pie noche y día en un piso de malla inclinado que dolorosamente me corta los pies. La pared de la jaula desgarra mis plumas formando ampollas de sangre que nunca se curan. El aire está tan lleno de amoníaco que me duelen los pulmones y me arden los ojos y creo que me estoy quedando ciega. Tan pronto como nací me mutilaron el pico con un hierro candente, y mis hermanos fueron tirados en fundas de basura estando vivos.

Mi mente está alerta, mi cuerpo es sensible y debí haber tenido muchas plumas. En la naturaleza o incluso en un patio, me hubiera dado baños de tierra con mis compañeros de grupo, una necesidad tan fuerte que realizo baños de tierra "al vacío" en el suelo alambrado de mi jaula. Libre, habría recorrido mis campos ancestrales con mis compañeros, devorando plantas, lombrices e insectos desde el amanecer hasta el atardecer. Hubiera ejercitado mi cuerpo y hubiera dado y recibido placer como un ser íntegro. Sólo tengo un año pero ya soy una gallina "desgastada". Humanos, desearía estar muerta y pronto lo estaré. Busquen pedazos de mi carne herida en cualquier lugar en el que se vendan pasteles de pollo o sopa de pollo".  – Karen Davis

21 enero 2011

Sobre las corridas de toros, una vez más

La discusión sobre las corridas de toros, que ha cobrado vigencia nuevamente a raíz del anuncio de Consulta Popular, puede abordarse desde diferentes ángulos. No me voy a referir ahora a la cuestión económica (empresarial) de los espectáculos taurinos, ni al valor de las llamadas tradiciones, ni a la discusión jurídica sobre si los animales pueden ser o no sujetos de derechos, sino únicamente a la dimensión ética del problema.

Escribí anteriormete acerca de la liberación animal, corriente cuyo pionero es Peter Singer, autor de una de las obras fundamentales acerca del respeto de los intereses animales. Como lo revela la biología, los animales vertebrados tenemos sistemas nerviosos similares y experimentamos el dolor de una forma muy parecida. No podemos comprobar de manera directa el dolor que experimenta un animal -se dice que los teoremas matemáticos son los únicos susceptibles de verdadera comprobación- pero podemos deducir y conjeturar con certeza, a partir del estudio de sus organismos, que sí son capaces de sufrir.

Históricamente hemos calificado a los animales no humanos como especies menos dignas de respeto que las personas, por pensar que no tenían "alma" -lo decía Descartes- o por no tener raciocinio. Esto genera una contradicción, pues si el raciocinio fuera el fundamento del respeto a la integridad física, quedarían a merced de la violencia los niños pequeños y los enfermos mentales. Entonces se dice que a estos últimos se los respeta por pertenecer a la especie humana, con lo que se cae en una forma de discriminación a la que hoy llamamos "especismo" pues consiste en dejar fuera de las consideraciones éticas a un grupo de criaturas en virtud únicamente de la especie animal a la que pertenecen, al igual que se excluye a alguien por su raza, su condición social o su sexo.

Para no caer en la contradicción de deberle respeto sólo a quien puede razonar, debemos aceptar que el principio "no hacer sufrir" tiene su base en la capacidad de sentir dolor, no en la de discernir. Siendo así, cualquier especie capaz de sentir dolor tiene intereses, el instinto y el deseo de seguir viviendo y llevar una vida plena, exenta de sufrimiento.

En las corridas de toros no solamente se priva de la vida a un animal para "entretenimiento" de los expectadores, sino que su muerte es lenta y dolorosa, precedida por la inflicción de heridas graves, sangrado e irritación continua del ánimo de la criatura. No se puede justificar éticamente este proceder, tal como nos repugna la idea de una pelea de perros o de una granja industrial castrando sin anestesia a los lechones. Aprovecharse del más indefenso siempre ha sido una actitud que ha merecido condena en todos los sistemas morales.

Me han dicho que mi visión está adelantada a su tiempo y que aún las sociedades deben evolucionar mucho para llegar al punto en que consideren importante el bienestar de los animales. Sin embargo y afortunadamente, sí he podido encontrarme con personas que han caído en la cuenta de que lo que está en juego no es la autonomía de la voluntad del hombre (al que le guste que vaya a la corrida y al que no, no);  si no la posibilidad legítima de vivir una vida libre de padecimientos, que todo animal sensible debe tener.

04 noviembre 2010

El costo de comer carne

El documental holandés Meat the Truth, de la fundación Nicolaas G. Pierson, difunde un enfoque distinto acerca de los costos de la industria de la carne y la ganadería. No lo hace tanto desde el trato ético para los animales sino más bien desde la perspectiva de los costos ambientales y económicos que tiene el elevado consumo de carne en los países occidentales.

La versión internacional del documental cuenta con la conducción de la parlamentaria holandesa Marianne Thieme, líder del primer partido político por la defensa de los animales que ha llegado a formar parte de un órgano legislativo. Ella expone información científica y estadísticas que indican, por ejemplo, que el 18% de la emisión de gases de efecto invernadero corresponde a la agroindustria, frente a un 13% correspondiente a los vehículos -el principal problema según la mayoría de la gente-. Lo que sucede es que el aparato digestivo de los rumiantes es un sistema muy complejo que libera gran cantidad de gas metano hacia la atmósfera (una vaca promedio produce 700lt diarios de metano), mientras la población de ganado vacuno en el mundo se multiplica cada día. De hecho, se considera que una sola vaca produce tantos gases contaminantes en un año, como un auto que ha recorrido 70,000 km -lo suficiente para dar una vuelta y media a la Tierra-. Por otro lado, la mayor parte de los cereales cosechados en el mundo, no son consumidos por seres humanos sino por el ganado. Se necesitan aproximadamente 7k de cereales para producir 1k de carne, lo que ha llevado a la destrucción de bosques y selvas para reemplazarlos por plantaciones de cereales. Brasil es el primer exportador de soya en el mundo, a costa de la destrucción de la amazonía y el Cerrado.

Mientras en los países más pobres del mundo hay serios problemas de hambruna y desnutrición, la mitad de las cosechas de trigo en el planeta se destinan a la alimentación del ganado. Se necesitan más recursos y energía para producir protenía animal, que para producir proteína vegetal (diez veces más terreno por ejemplo). ¿Por qué no nos enteramos de estos datos? En gran parte, por los compromisos políticos existentes a nivel de la agroindustria. El documental "Una verdad incómoda" del ganador del Nóbel, Al Gore, es duramente criticado por no abordar una problemática tan significativa.

La conclusión del documental es que comer carne se constituye en una de las actividades más peligrosas para el medio ambiente, al ser una de las principales causas para el calentamiento global; peor aún que conducir un vehículo o abordar un avión. Si bien hay referencias al extremo sufrimiento animal en las granjas industriales -mutilaciones y hacinamiento principalmente*-, lo novedoso de este trabajo es que ataca un aspecto muy poco difundido en otras campañas que promueven un menor consumo de carne. Se nos informa, por ejemplo, que si en en EE.UU. se dejara de comer carne un sólo día a la semana, el resultado sería el equivalente a sacar de circulación 500,000 automóviles. Además, contiene material ilustrativo y didáctico en forma de animaciones y canciones, que seguro nos hará reflexionar sobre nuestra responsabilidad, ya que pequeños cambios de comportamiento pueden revertirse en enormes beneficios para nuestra calidad de vida y la de nuestros hijos.

Documental Meat the Truth subitulado en Youtube.

*Para mayor información sobre la crueldad de la industria granjera, referirse al documental Earthlings.

24 septiembre 2010

Especismo y Liberación Animal

"Liberación Animal" del australiano Peter Singer es uno de los libros más leídos de las últimas décadas, y se lo considera un clásico del movimiento de Liberación Animal, relacionado también con el vegetarianismo y el veganismo.  Aunque desde su publicación inicial en los años 70, el movimiento de Liberación Animal ha crecido significativamente, al igual que su literatura, la obra de Singer sigue considerándose imprescindible por haber acuñado conceptos nuevos dentro de la argumentación por los derechos de los animales, por ejemplo la denominación "Especismo" que sirve para referirse a la actitud discriminatoria contra animales no humanos.

De acuerdo con Singer, la mayoría de las personas estamos acostumbradas a justificar la manipulación y matanza de animales no humanos, porque los consideramos especies inferiores.  Se dice que el hombre es un animal "racional" queriendo expresar que su capacidad de entender el mundo que lo rodea es significativamente superior a la de los demás animales.  En tal caso, dice Singer, estaría éticamente justificada la manipulación y matanza de las personas con cualquier tipo de deficiencia mental grave, puesto que ellas no poseen la ponderada racionalidad que justificaría la mayor jerarquía de la vida humana; es más, la capacidad mental de muchos animales rivaliza con la de los niños pequeños.  El error, señala el autor, consiste en pensar que la racionalidad sea el fundamento ético para respetar la integridad y la vida; más bien ese fundamento hay que encontrarlo en la capacidad de sufrir, de sentir dolor.

En este punto de la historia, sería muy arriesgado afirmar que los animales no sienten dolor.  Los mamíferos, las aves, los reptiles, los peces e incluso algunos moluscos, poseen sistemas nerviosos muy parecidos a los de los seres humanos.  La mayoría de los animales emiten diferentes sonidos y actitudes corporales como reacción al dolor, presentan emociones como el miedo, la angustia, la ira, la alegría, etc.  No hay razones realmente científicas para aseverar que la sensibilidad de los animales no humanos es menor a la nuestra.  Siendo así, y sabiendo que todos los animales tienen capacidad de sufrimiento, el argumento justificativo se vuelve débil: podemos manipular y provocar dolor en los animales por el mero hecho de no pertenecer a la especie humana.  Esta actitud, insiste Singer, es comparable a sostener "podemos escalvizar a un hombre por el simple hecho de ser negro" o "podemos lastimar a una persona por el mero hecho de ser mujer (homosexual, menor de edad, hispano, etc.); y en eso consiste precisamente el Especismo, en creer que por pertenecer a la especie humana estamos facultados para servirnos de las demás especies como si fueran objetos insensibles.

El Especismo es una ideología heredada de las generaciones más remotas.  Si nos fijamos en la Biblia por ejemplo, los animales han sido creados para ser instrumentos del hombre, y el Nuevo Testamento no contiene mayores referencias a la compasión por los animales.  Nuestras sociedades occidentales, judeo-cristianas, son de tradición especista, a diferencia de otras comunidades orientales como la hindú.  Incluso las personas que tienen mascotas o afición por alguna especie animal, y respetan la integridad de esas especies, encuentran siempre una razón para justificar el sufrimiento infligido a otros animales, especialmente en lo que tiene que ver con el consumo de su carne y derivados para la alimentación.

Una de las ideas centrales del movimiento de Liberación Animal, es que la evolución de la especie humana y la racionalización de nuestra vida social nos sitúa en una postura en la que ya no es posible seguir ignorando que la discriminación por especie es éticamente insostenible, que los animales tienen intereses básicos, como el interés de sobrevivir y no sufrir, aunque sean indefensos y no puedan argumentar a su propio favor; y por lo tanto es necesario detener los mecanismos de explotación animal, tales como la experimentación, sea científica o meramente comercial, los procesos industrializados de las granjas, la confección de vestimenta, el entretenimiento, y en general todo procedimiento que haga sufrir de cualquier manera.  El movimiento aboga también por la educación en un nuevo tipo de dieta que excluya los productos animales y sostiene que volverse vegetariano o vegano es más fácil de lo que creemos, puesto que es perfectamente posible elaborar suculentas recetas a base de vegetales y consumir proteínas, vitaminas y otros nutrientes de origen no animal.

Tal vez una forma de pensar adelantada para nuestro tiempo... pero ya Jeremy Bentham señaló en su época que llegará ese día en que respetemos los intereses de las criaturas no humanas sin que importe el número de patas, la longitud del rabo o la calidad de la piel; por que la pregunta no es ¿pueden razonar? o ¿pueden hablar? sino ¿pueden sentir?

13 junio 2010

Los perros pueden detectar el cáncer

El olfato de los perros es dos mil veces más sensible que el de los humanos.  Para nosotros, el mundo es un mundo de imágenes, un mundo en el que predomina lo visual.  Los perros en cambio "ven con la nariz" pues lo más importante en su universo es el olor de las cosas.  Gracias a este desarrollado sentido, ellos han sido excelentes compañeros de trabajo de las personas, en la caza, en el rescate, en la búsqueda y el rastreo, como lazarillos, y, según indican varios estudios, también en la detección de enfermedades tan destructivas como el cáncer.  No se trata de investigaciones concluidas, pero sí con un promitente futuro, ya que las observaciones realizadas en Estados Unidos, con enfermos de cáncer de mama y pulmón, se han probado efectivas en un 90%.

Si el cáncer se descubre en una etapa temprana, es mucho más factible la curación y recuperación total.  Para los perros, cada elemento en el mundo tiene un olor distintivo, incluso las enfermedades.  Ciertas sustancias químicas presentes en los pacientes con cáncer pueden ser reconocidas por los perros, ya que las células cancerosas producen desechos metabólicos diferentes a los de las células normales: el cáncer de piel puede ser olfateado en la dermis, el de pulmón y seno en el aliento, el de próstata en la orina, por citar algunos ejemplos.  Si un perrito muestra especial interés por un lunar, por ejemplo, regresando reiteradamente a olerlo, sería bueno ponerle un poco de atención y nunca estará de maś prevenir yendo al médico.  

La BBC realizó hace un par de años un documental al respecto.  También existen reportajes en National Geographic.  Los análisis científicos consideran que para hacer de éste un método efectivo, será necesario entrenar equipos caninos especializados en la actividad y además asegurarse de que nuestros amigos de cuatro patas no se confundan con otros olores poco comunes presentes en el cuerpo, por la ingesta de ciertos alimentos o bebidas.  Por lo pronto, son numerosos los testimonios de quienes aseguran que su mascota les salvó la vida, alertándoles incluso sobre formas de cáncer que no se pueden detectar sino con pruebas muy específicas en un hospital.  El mejor amigo del hombre puede ser también un gran aliado contra ese terrible enemigo que es el cáncer.

Fuente: Revista Perros y Compañía

22 mayo 2010

Aprende a interpretar el lenguaje canino

En verdad muchos entendidos prefieren no utilizar el término "lenguaje" pues no ha sido posible aún comprobar que los perros efectivamente puedan valerse de uno; se prefiere "posturas corporales".  De cualquier manera, no es difícil, poniendo un poco de atención, darse cuenta de cuál es el estado anímico de un perro, leyendo las actitudes que adopta.  Es muy útil enseñar esto a los niños para prevenir accidentes lamentables; recordemos que los perros, -como todos los animales, incluso humanos- se defienden cuando se sienten amenazados o tensos.  En esos casos es mejor quedarse quieto, actuar "como un árbol", demostrar que no somos un peligro y dejar tranquilo al animalito.  Así evitaremos posibles mordidas y ayudaremos a las personas a entender que los perros no son monstruos, o incluso "asesinos" como se ha querido catalogar a ciertas razas caninas de temperamento complejo.

En el vídeo que les dejo a continuación, incluido en el interesante artículo "Reading your dog" verán claramente qué nos están diciendo los perros, por ejemplo:
  • - Cuando tienen la mandíbula relajada y la lengua suelta: están felices y divirtiéndose.
  • - Cuando tienen los labios tensos y la mandíbula apretada: están estresados y tienen miedo.
  • - Cuando menean enérgicamente la cola: están contentos y quieren jugar.
  • - Cuando tienen la cola tensa, en alto: están enojados y alertas.
  • - Cuando tienen la cola entre las piernas: están preocupados y se sienten en peligro.
  • - Las orejas abiertas lateralmente o caídas hacia atrás: están ansiosos.
  • - Las patas delanteras flexionadas y la retaguardia levantada: quieren jugar.
  • - Cuando se les puede ver lo blanco de los ojos (ojos de media luna): no quieren ser molestados, podrían atacar. 
  • - Si bostezan continuamente: mucha ansiedad.

14 febrero 2010

Inteligencia Animal

Las modernas observaciones del comportamiento animal tienen novedosas connotaciones de trascendencia no solamente científica sino también filosófica: en la Edad Media la materialidad del cuerpo humano era vista como pecaminosa y se ensalzaba a la espiritualidad, con el Renacimiento y posteriormente la Ilustración, la razón humana fue vista como el factor de génesis de todos los aciertos y valores del hombre y éste a su vez, como el ser exclusivamente racional destinado a dominar la naturaleza.  Hoy las visiones antropocentristas se cuestionan continuamente, el estudio del ADN y la herencia genética que compartimos con los otros animales nos están haciendo ver que no somos el centro del ecosistema, sino una especie más en el mundo natural.  Los científicos se preguntan sorprendidos, si algunos animales poseen una vida interior, aquello que llamamos consciencia o, para usar un término más místico, "alma".  Veamos algunos ejemplos asombrosos de inteligencia animal:

  • Los perros de la raza collie fronterizo (border collie) son capaces de asociar nombres a objetos específicos más rápido que un gran mono; su vocabulario ha llegado a las 340 palabras, y pueden asociar a las personas con sus nombres reales. 
  • Las ratas evitan los alimentos envenenados una vez que han visto que otra de su especie a muerto o ha sufrido malestar al ingerirlos.  Al parecer, se ríen cuando les hacen cosquillas.
  • Los chimpancés, los elefantes y los delfines pueden reconocerse en el espejo, es decir, tienen una consciencia del "yo".  Estos últimos tienen además noción de la sintaxis.
  • Los simios son capaces de mentir.
  • Las leonas pueden engañar a sus presas con estrategias complejas, cuando cazan.
  • Los loros no solamente reproducen el sonido de las palabras, también son capaces de entender la significación de muchas de ellas y usarlas en consecuencia.  Entienden conceptos tan abstractos como el de cero.
  • El cuervo de Nueva Caledonia es capaz de utilizar herramientas, al igual que los primates. Otro animal que posee esta habilidad es el gran pulpo del pacífico.
  • Se ha observado orangutanes que lían hojas y ramas y luego las cargan y arrullan como si fueran muñecas.
  • Las ovejas pueden guardar recuerdos de distintos rostros humanos hasta por dos años.
Somos apenas diferentes. Respetemos a los animales no humanos.

Imagen: NatGeo
Enlaces: Animal Intelligence Animal Minds

04 septiembre 2009

El perro ideal

Como ustedes saben, amo a los animales en general y a los perros en particular.  Adoptar a un amigo de cuatro patas es una decisión que conlleva más responsabilidad de la que muchos creen: parece que las personas generalmente seleccionan a su mascota a partir de factores que en realidad son secundarios , como la apariencia del animalito.  Por supuesto, un Shi-tzu luce tierno y elegante, pero para mantener su pelaje es necesario cepillarlo todos los días; el Schnauzer miniatura parece un perro pequeño y dócil, pero pese a su tamaño es un can fuerte y lleno de energía que necesita mucha actividad física y un entrenamiento de disciplina adecuado;  el Pug puede enamorar con su simpática carita y graciosos movimientos, pero hay que tener en cuenta que suelta gran cantidad de pelo y que su temperamento es verdaderamente inquieto... en fin, lo menos recomendable es aventurarse a traer a casa a un perrito sólo porque nos parece "lindo", sin antes analizar seriamente qué es lo que buscamos y por qué queremos compartir nuestra vida con uno de estos nobles animales.  Hay perros para trabajo, perros guardianes, perros de caza, perros de compañía, perros para competencia, etc., además de lo cual deberemos tomar en cuenta la necesidad de actividad física según la raza, los cuidados necesarios para el pelaje, la propensión a ciertas enfermedades, entre otras.

Yo fui la orgullosa dueña de un schnauzer mini, Fito, quien lamentablemente fue sustraído.  Hoy tengo un caniche toy (french poodle miniatura) de cuatro meses que escogí por dos motivos básicos: su inteligencia -es el segundo en la lista de inteligencia canina luego del border collie- y el hecho de que puede llamársele "hipoalergénico" ya que no suelta pelo ni tiene ningún tipo de olor; por otro lado, en mi caso no necesito un perro para trabajo.  Enseguida una lista de razas y las actividades para las que se las considera más apropiadas, con enlaces a diversas Webs sobre variedades caninas:
Compartan más ideas sobre las razas caninas en los comentarios.  No soy experta pero sí aficionada a estos impresionantes animalitos y estaré feliz de ayudarles con alguna consulta.

29 junio 2009

Los horrores de la pesca de tiburones

Si acaso conseguimos sobrevivir un tiempo como especie, las futuras generaciones se referirán a nosotros como bárbaros y nos contemplarán con la misma perplejidad con la que ahora nosotros miramos la época del esclavismo, o la Santa Inquisición. El hombre es el predador número uno en el mundo y durante el último siglo ha cambiado sustancialmente la armonía del ecosistema a nivel global. Con la idea de que está hecho a imagen y semejanza del creador, el hombre se considera el centro del universo y el amo de la naturaleza, aunque en realidad sea un animal más, un "simio desnudo" como dicen por ahí. El punto es que, con alteraciones tan radicales perpetradas sobre el medio natural, nuestra especie tiene pocas posibilidades de sobrevivir: la ruptura brusca de las cadenas alimenticias en ecosistemas que no conocemos bien, como los submarinos, puede determinar cambios radicales e imposibles de sobrellevar para nuestra propia especie.

Uno de los problemas de vivir dentro de un sistema de competencia por la acumulación del capital es que, lejos de existir libertad para los individuos, la inmensa mayoría se ve conminada a buscarse el dinero de cualquier manera y a costa de lo que sea. Este es el caso de los pescadores que se dedican a cortar aletas de tiburón: la actividad es muy rentable y sus beneficios, para las mafias que compran las aletas, sólo son comparables a los que reporta el narcotráfico. El platillo sólo se conocía en Canton hasta los años 80 en que se popularizó para banquetes de bodas y otras celebraciones. Un plato de sopa de aleta de tiburón cuesta entre 60 y 90 dólares en los restaurantes especializados de Hong Kong, China y Taiwán. Una libra de aletas de tiburón se cotiza en más de 300 dólares. En realidad, la aleta no le agrega un gusto especial a la sopa -que suele ser caldo de pollo o cangrejo-, únicamente le da textura y se considera una exquisitez por su rareza y porque se le atribuyen propiedades curativas y terapéuticas, aunque actualmente, debido a la contaminación de los océanos con mercurio y otras sustancias, podría resultar más bien peligroso consumir aletas.

Una vez cortada el aleta, el cuerpo del tiburón se vuelve a lanzar al mar, y le tomará horas e incluso días, morir desangrado o ahogado, pues sin aletas no puede nadar y debe moverse para tomar el oxígeno que le hace falta. Cada año muere un promedio de 100 millones de tiburones de más de 375 especies diferentes, lo que ha diezmado la población en un 90% durante los últimos cien años.

Lo que mucha gente no sabe es que los tiburones, que han vivido en los océanos desde hace 400 millones de años, juegan un papel fundamental en el mantenimiento de los ecosistemas submarinos y estos a su vez tienen gran impacto en nuestras condiciones de vida. Los tiburones, que son predadores por naturaleza, mantienen el control de la población de los peces que comen fitoplancton y otra vegetación submarina que transforma el dióxido de carbono en oxígeno, de hecho, el fitoplancton es el responsable original de la presencia de O2 en la atmósfera, el que hizo posible la vida como la conocemos. En otras palabras, sin fitoplancton no hay oxígeno, y sin oxígeno no podemos sobrevivir.

En Ecuador, las islas Galápagos, anteriormente un santuario para los tiburones, son también víctimas del "aleteo" o caza que tien por único objetivo cortar la aleta y desechar el cuerpo del tiburón. El polémico decreto 486 expedido por el ejecutivo en julio de 2007, que prohíbe el "aleteo" pero autoriza la comercialización del producto íntegro de la pesca incidental de tiburones, fue reformado en febrero de 2008 con la intención de permitir el control y asegurarse de que la pesca sea sólo incidental, es decir, involuntaria y resultado de la captura de otros peces, para lo que se implementó el Plan de Acción Nacional para la conservación y el Manejo de Tiburones en Ecuador.

Finalmente, nos corresponde a todos como ciudadanos responsables ser veedores de lo que ocurre a nuestro alrededor, podemos y debemos involucrarnos con el activismo ambiental, pues nuestra gestión puede hacer la diferencia. A continuación, el banner del maravilloso documental Sharkwater , con un link que los llevará a ver el trailer. Es imposible no enamorarse de estas bellísimas criaturas luego de ver el documental, que contiene material importante respecto a las Galápagos.


SHARKWATER

10 febrero 2009

Rottweiler y pit bull: ¿Monstruos?

rottweiler_id73 En Ecuador, mediante un acuerdo ministerial, se puso en vigencia una prohibición que impide tener como mascotas a perros de las razas Rottweiler y Pit Bull y los mestizos resultantes de sus cruces.  Quizá no les sea desconocido el profundo respeto que siento por los animales, y por los perros en particular.  Considero que el acuerdo es contradictorio, pues si bien por un lado busca proteger las condiciones de salubridad en que deben mantener los dueños a sus mascotas al obligar a la vacunación y correcta alimentación de los canes, lo cual a la larga sirve para precautelar la propia salud humana, asume una postura más bien incongruente respecto a la prohibición mencionada. Veamos:
 
El Rottweiler: es un perro de guardia y defensa, calmado y amigable, y está considerado entre las diez razas más inteligentes. De hecho, encuentro en esta Web, la siguiente descripción de temperamento: "con tendencia amigable y pacífica, bondadoso con los niños, es un perro muy afectuoso, obediente, dócil y con buena disposición para trabajar".  Es uno de los perros más populares en el mundo, razón por la que se reproduce de forma numerosa y descontrolada, de ahí los defectos genéticos que pueden tener varios ejemplares. La raza, por sí misma, no es más peligrosa que otras razas grandes y potentes, por ejemplo el pastor alemán o el doberman; ni hablar del dogo argentino o el fila brasileño.
 
El Pit Bull: en este caso se trata de un término genérico que define a un grupo de razas y cruces, aunque seguramente la prohibición se dirige contra el Pit Bull Terrier americano. Son perros de temperamento leal, inteligentes, de carácter amable.  La polémica con esta raza estriba en el hecho de haber sido criados originalmente para peleas caninas, hoy ilegales. El pasado del Pit Bull se vincula, pues, con la etiqueta de agresividad que tiene en el presente. Además, existen tantos cruces diferentes y perros de tan distintas procedencias, que es perfectamente posible encontrarse un Pit Bull agresivo y otro sumamente manso.
 
800px-Pitbull_-_KimAl ser propietaria de un perro, sé que el sentido común manda tomar precauciones como pasear a los perros atados con correa corta e incluso bozal, o mantener siempre bajo vigilancia a los animales: en los parques: puede verse con frecuencia como personas irresponsables permiten que sus mascotas deambulen libremente, conducta peligrosa que no se puede imputar a un perro, sino al ser humano que es responsable por él.  Los canes de razas fuertes necesitan ejercitarse para gastar su energía e incluso para limar las uñas de sus patas; un animal encerrado en una jaula todos los días de su vida, con seguridad tenderá a ser agresivo, sea o no de una de las razas que mencionamos; especialmente si no se le ha enseñado a socializar cuando cachorro.  Así mismo, ningún perro debería ser dejado a solas con niños pequeños; es cuestión de pensar un poco para darse cuenta de que incluso un animal de menor tamaño como un Schnauzer puede herir gravemente a un niño, dadas las circunstancias apropiadas.
 
Si se tratara de prohibir la tenencia de todo animal potencialmente dañino, tendríamos que añadir a la lista a casi todas las razas caninas y llegar a extremos como proscribir la propiedad de ganado o de toros de lidia.  Suena ridículo, pero, ¿no es evidente que los robos a los bancos no se van a solucionar cerrándolos?  Y me queda aún otra pregunta: ¿qué va a suceder con los animales de estas razas que actualmente poseen las personas? ¿Tendrán que ser sacrificados? Espero se reglamente mejor la disposición implementando un sistema de permisos, como los que existen en otras legislaciones, que permita la tenencia de canes entrenados, cuyos dueños, siempre mayores de edad y sin antecedentes penales, demuestren estar facultados para su cuidado con certificados de salud mental y física. Pueden pensarse muchos mecanismos para salvaguardar la integridad humana, ya que los perros, nobles animales, siempre serán los mejores amigos del hombre.

20 octubre 2008

Trato ético de los animales y dignidad humana

babyhedgehog_1 Aunque los artículos para esta semana estaban planificados, me pareció necesario adelantar un tema que tarde o temprano iba a abordar: el trato ético de los animales. El sentimiento de urgencia apareció a raíz de los comentarios vertidos en esta entrada del blog de Pitonizza.

Mi afecto hacia los animales no humanos data de toda la vida. En particular he sentido un especial cariño por los perros, debido a su nobleza e infalible lealtad, según comenté alguna vez en este artículo, el cual contiene historias protagonizadas por canes.  La compasión y el respeto hacia los animales me había parecido siempre algo tan lógico como el trato considerado que nos debemos entre individuos de la especie humana. Y sin embargo he encontrado historias como la siguiente:

La información sobre el maltrato salió a la luz cuando la organización PETA, se enteró por medio de una queja de uno de los trabajadores de esta finca que aseguraba que allí se cometían todo tipo de abusos, a lo que PETA envió a dos investigadores encubiertos a buscar empleo allí y fue así que grabaron aterradoras imágenes:

  • Un supervisor introduce una caña en la vagina de una cerda, la golpea en la espalda unas 17 veces y luego golpea a otro animal.
  • Se encontraron laceraciones en más de 30 cerdos.
  • Dos hombres fueron vistos introduciendo alfileres en los ojos y rostros de los cerdos. Otro supervisor picó los ojos de dos animales con sus dedos.
  • Un supervisor patea a un joven cerdo en el rostro, abdomen y genitales para hacerlo caminar y le dice al investigador de PETA: "tienes que apalear a la cerda, hazla llorar".
  • Un trabajador que pesaba unas 315 lbs. le da tres puñetazos en la espalda a un cerdo y se sienta en la cabeza del animal.

. (Fuente y Vídeo. Puede herir sensibilidades).


apathyofhumansEs tan solo un caso aislado entre los miles que ocurren a diario en todas partes del mundo. Algo tiene que estar funcionando mal en la mente de quienes no son capaces de conmoverse frente al dolor ajeno, más todavía si se trata de criaturas que no pueden defenderse en igualdad de condiciones.

Naturalmente, no les faltan torcidos argumentos a quienes, partiendo de la idea de que el hombre es amo y señor de la naturaleza, con legítimos derechos sobre los otros seres vivos, y único sujeto de protección, consideran que los animales, al igual que los seres inertes, son propiedad privada cuyo trato, ético o no, escapa a todo tipo de regulación y debe quedar a discreción del propietario.  Sin embargo, las antiguas concepciones antropo-centristas han ido cediendo frente a nuevas formas de concebir la realidad, formas que incorporan puntos de vista multidisciplinarios y que ubican al ser humano como una de las entidades que habitan en el universo, como parte importante del ecosistema y la naturaleza, pero no como ente imbuido de la potestad de saquear y atropellar cuanto encuentra a su paso.

Asumir la libertad responsablemente no tiene que ver únicamente con la integridad y respeto que merecen los animales en tanto que seres vivos, sino también con la necesidad de conservar la propia dignidad del ser humano, la transparencia de su conducta y la proyección valorativa de sus acciones en todos los sectores de la realidad. Al fin y al cabo somos las personas quienes a lo largo de la historia hemos acuñado conceptos e ideas en una lucha constante por acercarnos a los valores ideales de equidad y justicia. Si hemos sido capaces de superar sistemas como el esclavismo y condenar prácticas sectarias como las racistas y las xenófobas, no tiene sentido retroceder en el recorrido de búsqueda de la verdad; también podemos dejar atrás los vergonzosos episodios de crueldad y abuso contra los habitantes no humanos del planeta.

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04 agosto 2008

Historias de lealtad

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Conocida es la frase "mientras más conozco a los hombres más quiero a mi perro", y en verdad la sabiduría popular nunca es gratuita, pues quien ha sido o es amo de uno de estos hermosos animales, se habrá sorprendido más de una vez de lo elevada que puede ser su nobleza.


En tiempo de debates sobre la situación política y económica del país, sobre la moralidad o inmoralidad de los proyectos, considero conveniente que pensemos al menos un instante en la sencillez, humildad, cariño y abnegación de los perros y cuánto podemos aprender de su noble comportamiento. Como escribiera una vez Lord Byron para la lápida de su amigo: "Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos".


A continuación dos conmovedoras historias que retratan el profundo e incondicional amor de un perro hacia su amo:


  • Grayfriars Bobby.- Uno de los perros más famosos de la historia; al parecer fue un west highland terrier y tiene su propio monumento en Edimburgo, la ciudad en que vivió. En 1858, su amo, John Gray fue enterrado en el cementerio de la Iglesia de Grayfriars. Durante catorce años, el perrito permaneció cerca, vigilando constantemente la tumba, hasta que murió en 1872. Sólo abandonaba el lugar cuando sonaba el disparo de la una de la tarde, para recibir la comida que le daban los vecinos.
  • Hachiko.- Un akita, apodado "el perro fiel". Durante los diez años que sobrevivió a su dueño, un profesor de la universidad de Tokyo, jamás perdió la costumbre de ir diariamente a la estación de Shibuya, en donde se despedía diariamente de su amo cuando este salía a trabajar. Actualmente su estatua, erigida en 1935, es un popular lugar de encuentro tanto para los turistas cuanto para los lugareños.


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Algunas frases sobre perros:

El que no ha tenido un perro no sabe qué es querer y ser querido. -Schopenhauer


Recoges a un perro que anda muerto de hambre, lo engordas y no te morderá. Esa es la diferencia más notable entre un perro y un hombre. -Twain


Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro. -Kafka


Más historias:


Historia de un Fila Brasileiro

Los perros de la brigada ligera