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04 julio 2009

El legado de Jorge Enrique Adoum

Tuve la dicha de conocerlo personalmente hace ya cinco años. Entonces presentaba su libro de recuerdos "De Cerca y de Memoria" en el que narra las anécdotas de sus viajes y sus encuentros con grandes personalidades como Fidel Castro, Mario Benedetti, Julio Cortázar, Gabo, Pablo Neruda, José Saramago, José Lezama Lima y tantos otros. "Entre Marx y una Mujer Desnuda", ganadora del premio Javier Villaurutia de México, ya era una de mis novelas favoritas y le agradecí, emocionada, por haberla escrito, mientras firmaba mi ejemplar de su libro. Años antes me había enamorado de la obra de Jorge Enrique Adoum, cuando, estando en Italia, mi tía redactaba su tesis doctoral en literatura sobre la obra del escritor ecuatoriano más importante de las últimas décadas. Él había escrito una breve autobiografía exclusivamente para esa publicación.

Entre trenes y buses, viajando sola por Modena, Bologna, Parma y otras ciudades del norte, conocí sus ensayos: ese periodismo de investigación ética y seria que sigo admirando como paradigma. "Mirando a todas partes", "Ecuador: señas particulares" y "Ni están todos los que son", son algunos de los textos que me acompañaron en esa etapa de mi vida y gracias a los cuales aprendí mucho de historia, literatura, y relaciones humanas. Ya de regreso, busqué y disfruté la vasta obra poética del autor de "Los Cuadernos de la Tierra", "Prepoemas en Post Español" y "Ecuador Amargo". Cómo olvidar estos versos que ya son clásicos:

te número te teléfono aburrido
te direcciono (callo caso y escalero)
y habitacionada ya te lámparo te suelo
te vas te enfósforo te libro
te disco te destoco te desvisto desoído
te camo te almohado enciendo descobijo
te pelo te cadero me cinturas
nos trasvasamos labio a labio
me embotello en tu adentro
nos rehacemos te desformo me conformo
miltuplicada tú yo mildividido


Cuántas citas de "Entre Marx..." se me vienen a la cabeza en este instante, para compartirlas:
  • "El libro te va saliendo un poco a la manera de esas muñecas de madera rusas o las catastillas de paja de Otavalo: tú escribes un libro sobre un escritor que piensa escribir un libro sobre un escritor -por fortuna este último escribe algo sobre sí mismo y no sobre otro colega-, e incluso cada situacion o circusntancia está dentro de otra que a su vez otra contiene: en lugar del relato lineal o angular o cuadrado, un poco los círculos concéntricos, lo que no significa que sea mejor o peor".
  • "Yo sé Bichito que un día me dejarás por otro pero eso no me impide amarte, así como la certeza de la muerte no me impide vivir".
  • "La patria señor presidente es un territorio o sea tierra o sea que no pertenece ni siquiera a los patriotas que se mojan sino a los gamonales o sea que nosotros no tenemos patria todavía"
  • "Pasados los treinta años cada uno tiene la cara que se merece"
  • "Sobre la mudanza del pasado: curioso que para deshacerse de él haya que recomponerlo".
  • "Nos odiaban por nuestra hambre y nuestros pantalones, nosotros los odiábamos por sus golosinas y sus zapatos, tan nuevos que siempre sacaban ellos las mejores calficaciones".
  • "La mitad de la población no sabe leer, de la otra mitad, la mtad no lee, más de la mitad de la mitad restante apenas el periódico o Selecciones: prácticamente conocemos a todos nuestros lectores (quizá por ello es tan cobarde nuestra literatura: porque no se dirige aun público abstracto sino a determinados rostros y no quiere herir ni golpear a nadie, pudiera tocarles a algunos amigos) y en lugar de imprimir un libro bien podríamos leérselo en un café.
  • "Todos tenemos las piernas más o menos rotas por la comodidad, atadas por la costumbre, deformadas por el temor, inválidas por la complicidad con un sistema que rechazamos en nuestros momentos de lucidez pero al que nos sometemos cada día".

Uno de los escritores con los que me identifico y definitivamente el que admiro más entre los ecuatorianos. Jorge Enrique descansa en la Capilla del Hombre, en un edificio que simboliza lo que él amaba: las infinitas posibilidades humanas. Era laico y progresista, crítico de las aberraciones del fanatismo y comprometido con la izquierda, coherente y agudo como pocos, gran entendedor de la naturaleza del individuo latinoamericano, perspicaz observador de las costumbres y las culturas. Ahora está junto a Oswaldo Guayasamín, quien fuera su entrañable amigo.

Seguirá viviendo en mi sangre cada vez que tome entre las manos un texto suyo y sienta una fuerza roja como la vida encendiendo mis ánimos de lucha. Seguirá viviendo en los ojos de quienes ahora y en el futuro lo lean y lo entiendan como testigo cuerdo y consecuente de la historia. Vive en las manos honestas que trabajan, en el perenne encanto de los amores fugaces, en las calles de las ciudades sin ángel, en el sol que se cuela entre las patas de los caballos, en la música transparente y sentida de ese cristalino poema colectivo que es Vasija de Barro. Hasta siempre maestro Adoum, tenemos tus letras cerca y las guardamos en la memoria.

02 julio 2009

Cien años de Onetti

Ayer se inició en Uruguay el "Año Onetti" por celebrarse el primer centenario de del nacimiento del maestro de la literatura narrativa urbana, Juan Carlos Onetti.  Fue periodista de la agencia Reuters y se hizo acreedor a importantes premios literarios como el Premio Nacional de Literatura de su país y el Cervantes. En 1980 fue candidato para el Nóbel.  Onetti se exilió en España en 1975, tras haber sido encarcelado por la dictadura de Juan María Bordaberry y murió en Madrid en 1994.

Comparto a continuación, su "Decálogo más uno" para escritores principiantes, que bien puede aplicarse a todo oficio:

  1. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.
  2. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.
  3. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.
  4. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.
  5. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
  6. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.
  7. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.
  8. No olviden la frase, justamente famosa: 2 más 2 son 4; pero ¿y si fueran 5?
  9. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.
  10. Mientan siempre.
  • No olviden que Hemingway escribió: "Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer."

Y ahora, unas cuantas citas interesantes, en palabras del maestro montevideano:


"Hay sólo un camino. El que hubo siempre. Que el creador de verdad tenga la fuerza de vivir solitario y mire dentro suyo. Que comprenda que no tenemos huellas para seguir, que el camino habrá de hacérselo cada uno, tenaz y alegremente, cortando la sombra del monte y los arbustos enanos."

"Decir la verdad es imposible; los hechos desnudos no significan nada. Lo que importa es lo que contienen o lo que cargan; y después averiguar qué hay detrás de esto y detrás, hasta el fondo definitivo que no tocaremos nunca… Hay varias maneras de mentir, pero la más repugnante es decir la verdad, toda la verdad, ocultando el alma de los hechos. Porque los hechos son siempre vacíos, son recipientes que tomarán la forma del sentimiento que los llene".

"Dijo un viejo amigo que se vuelve siempre al primer amor. Afortunadamente estaba en crisis de error o arrepentimiento. Creo que la realidad de esa frase significaría una de las más crueles interpretaciones del infierno en la tierra. Y no sea que más allá nos esté esperando semejante horror".

"Escribo de trampas y acaso mienta"

"Yo besaré los pies de aquel que comprenda que la eternidad es ahora, que él mismo es el único fin; que acepte y se empeñe en ser él mismo, solamente porque sí, en todo momento y contra todo lo que se oponga… Siempre he sido Onetti. Nunca usé trucos, ni estafé a nadie ni a mí mismo. Todas las debilidades que se pueden encontrar en mis libros son debilidades de Onetti y son auténticas debilidades".

"Siempre dije que los críticos son la muerte; a veces demoran, pero siempre llegan."

"Todos sabemos que nuestra manera de vivir es una farsa, somos capaces de admitirlo, pero no lo hacemos porque cada uno necesita protener una farsa personal".

"El oficio de vivir se aprende si sabemos abandonarnos, interpretar y obedecer las indicaciones del destino, si sabemos despreciar lo que debe ser alcanzado con esfuerzo, lo que no nos cae por milagro entre las manos. Toda la ciencia de vivir está en la sencilla blandura de acomodarse en los huecos de los sucesos que no hemos provocado con nuestra voluntad, no forzar nada, ser, simplemente, en cada minuto… No hay viejo que no pueda vivir un año más ni joven que no pueda morir el día siguiente".

Encuentren más citas en el artículo que al respecto escribió Iván Thays.

29 abril 2009

Mario Benedetti, delicado de salud


El entrañable maestro uruguayo, Mario Benedetti, poeta, novelista, ensayista y dramaturgo, galardonado con premios tan importantes como el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1999), Iberoamericano José Martí (2001) y Menéndez Pelayo (2005), se encuentra muy delicado de salud, a sus 88 años de edad.

Me conmueve profundamente saber que este escritor, de facciones amables y paternales, de palabras afectuosas, vivenciales y humanistas, de ojos bondadosos y brillantes, se encuentra internado con pronóstico reservado, producto de una enfermedad intestinal que aún no tiene diagnóstico preciso.

No quería perder la oportunidad de rendir homenaje a uno de los autores que más influencia han tenido en mi vida, de la mano de quien tuve noticia de los horrores de la dictadura militar de derecha en los países latinoamericanos, quien me llevó a recorrer la mente atormentada de un torturador en la obra de teatro “Pedro y el Capitán”, con quien sentí afirmarse y encontré vehículo para expresar mis más íntimos sentimientos de amor y deseo por por el sexo opuesto. Espero de corazón que Mario siga con nosotros mucho tiempo más y goce de la salud suficiente para continuar entregándonos su honestísima producción literaria.

Benedetti siempre ha sido un intelectual políticamente comprometido, que así como ha emocionado a muchos con el cálido romance propio de sus poemas de amor, ha punzado los corazones de tantos más con sus agudas observaciones sociales contenidas en poemas como el siguiente, uno de mis favoritos:


Un padre nuestro latinoamericano

Padre nuestro que estás en los cielos,
con las golondrinas y con los misiles,
quiero que vuelvas antes de que olvides
cómo se llega al sur de Río Grande.

Padre nuestro que estás en el exilio,
casi nunca te acuerdas de los míos;
de todos modos, dondequiera que estés,
santificado sea tu nombre,
no quienes santifican en tu nombre
cerrando un ojo para no ver las uñas sucias de la miseria.

En junio de mil nueve setenta y cinco
ya no sirve pedirte "venga a nos el tu reino",
porque tu reino también está aquí abajo,
metido en los rencores y en el miedo,
en las vacilaciones y en la mugre,
en la desilusión y en la modorra,
en este ansia de verte pese a todo.
Cuando hablaste del rico, la aguja y el camello
y te votamos todos, por unanimidad, para la gloria,
también alzó la mano el indio silencioso
que te respetaba pero se resistía a pensar "hágase tu voluntad".

Sin embargo, una vez, cada tanto,
tu voluntad se mezcla con la mía;
la domina, la enciende, la duplica,
más arduo es conocer cuál es mi voluntad
cuando creo de veras lo que digo creer,
así en tu omnipresencia como en mi soledad,
así en la tierra como en el cielo,
siempre estaré más seguro de la tierra que piso
que del cielo intratable que me ignora.

Pero, ¿quién sabe?, no voy a decidir
que tu poder se haga o se deshaga.
Tu voluntad igual se está haciendo en el viento,
en el Ande de nieve,
en el pájaro que fecunda a su pájara,
en los cancilleres que murmuran "Yes, sir",
en cada mano que se convierte en puño.
Claro, no estoy seguro si me gusta el estilo
que tu voluntad elige para hacerse;
lo digo con irreverencia y gratitud,
dos emblemas que pronto serán la misma cosa.

Lo digo, sobre todo, pensando en el pan nuestro de cada día
y de cada pedacito de día.
Ayer nos lo quitaste, dánosle hoy.
O al menos el derecho de darnos nuestro pan,
no sólo el que era símbolo de algo,
sino el de miga y cáscara,
el pan nuestro.

Y ya que nos quedan pocas esperanzas y deudas
perdónanos, si puedes, nuestras deudas,
pero no nos perdones la esperanza;
no nos perdones nunca nuestros créditos.
A más tardar mañana saldremos a cobrar a los fallutos,
tangibles y sonrientes forajidos.
A los que tienen garras para el arpa.

Poco importa que nuestros acreedores perdonen
así como nosotros, una vez, por error,
perdonamos a nuestros deudores.
Todavía nos deben como un siglo de insomnios y garrote,
como tres mil kilómetros de injurias,
como veinte medallas a Somoza,
como una sola Guatemala muerta.

Y no nos dejes caer en la tentación
de olvidar o vender este pasado,
o arrendar una sola hectárea de su olvido,
ahora que es la hora de saber quiénes somos
y han de cruzar el río el dólar y su amor contra-reembolso
arráncanos del alma el último mendigo
y líbranos de todo mal de conciencia.

Amén.

Actualización: Hoy domingo 17 de mayo, murió en Montevideo el Maestro Benedetti. Deja un vacío en el alma de quienes nos nutrimos de sus letras. Paz en su tumba.

20 marzo 2009

Je ne regrette rien

piaf Abandonada por su madre, Edith Piaf, cuyo nombre verdadero era Edith Giovanna Gassion, fue criada por su abuela paterna en una casa de citas donde las prostitutas cuidaban de ella.  Más tarde trabajó junto a su padre, que era acróbata callejero, cantando canciones populares durante el espectáculo. Su adolescencia transcurrió en las calles de París, en las que cantaba a capella para ganarse unos centavos.  De este modo fue descubierta por Luis Laplée, quien la llevaría a trabajar con él en el exclusivo cabaret de su propiedad.  Involucrada con el bajo mundo parisino, se vería envuelta en el escándalo del asesinato de Laplée, del que muchos la culparon. Pero ella, testaruda y apasionada, consiguió seguir cantando y, con no pocos tropiezos, se abrió camino en el mundo del arte viviendo intensas aventuras y fogosos romances, sin arrepentirse de nada.
 
Bautizada "La  mome piaf" (la niña gorrión) por "papá Laplée", Edith fue madre a los 17, pero su criatura, Marcelle, falleció de meningitis apenas dos años después de nacida.  Luego de trabajar en los cabarets y regresar una vez más a las calles, inició una exitosa carrera como cantante de Music Hall de la mano de Raymond Asso; actuó en una obra de teatro de Jean Coctaeau, firmó un contrato con la disquera Polydor y empezó a involucrarse con los círculos artísticos más influyentes de Francia. El reconocimiento internacional llegó casi inmediatamente: Piaf inmortalizó canciones como "La vie en Rose", "Hymne à l'amour", "Milord", "Padam Padam", "Non, je ne regrette rien", entre otras.
 
piaf1 Tuvo una agitada y activa vida amorosa: vivió romances con cantantes como Charles Aznavour, Frank Sinatra e Ives Montand, contrajo matrimonio con Jacques Pills y hacia el final de sus días, a los 46 años, se casó con un jovencito de 27, que según sus propias palabras cuidaba de ella como de una madre enferma. Pero el romance más importante de su vida, según se retrata en la película "La vie en rose" (originalmente titulada "La mome"), fue el boxeador Marcel Cerdan, con quien mantuvo un romance de dos años que nunca pudo consolidarse debido a que él era casado. Marcel, campeón mundial de pesos medianos, murió trágicamente en un accidente aéreo cuando viajaba de Paris a New York para encontrarse con Edith; esta pérdida la devastó por completo y poco a poco se dejó consumir por la adicción al alcohol y a la morfina.
 
Una mujer decidida, fuerte, poderosa. Una artista genial, de innato talento; indiscutiblemente la voz más conocida de Francia y una de las cantantes más recordadas de la historia. Diva temperamental y entregada, tuvo un sólo consejo para la juventud: amar.  Edith murió a los 47 años de edad, a causa de un cáncer al hígado. Las nuevas generaciones no deben dejar de descubrir la música y la vida de la primera dama de la canción francesa, virtuosamente interpretada por Marion Cotillard, quien ganó un Oscar por su trabajo en "La Vie en Rose", una película que nos acerca a las dichas y desventuras de quien escribiera el Himno al Amor.
 
 
Non, Je ne Regrette Rien
-la traducción es mía.
 

Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait,
ni le mal, tout ça m'est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
C'est payé, balayé, oublié
Je me fous du passé

Avec mes souvenirs
J'ai allumé le feu
Mes chagrins, mes plaisirs
Je n'ai plus besoin d'eux
Balayés mes amours
Avec leurs trémolos
Balayés pour toujours
Je repars à zéro

Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait,
ni le mal, tout ça m'est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Car ma vie
Car mes joies
Aujourd'hui
Ça commence avec toi...

No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Ni del bien que me han hecho
ni del mal, todo eso me da igual
No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Está pagado, desechado, olvidado
Yo me burlo del pasado

Con mis recuerdos
He encendido el fuego
Mis penas, mis placeres
Ya no los necesito
Desechados mis amores
con sus trémolos
Desechados para siempre
Empiezo otra vez desde cero

No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Ni del bien que me han hecho
ni del mal, todo eso me da igual
No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
pues mi vida
pues mis alegrías
el día de hoy
comienzan contigo...

10 octubre 2008

Enrique VIII, el rey de las seis esposas

EnriqueVIII

Un señor ancho, pálido... desabrido a decir verdad; seguramente calvo. Definitivamente nada atractivo. Así es la imagen de Enrique Octavo que ha pasado a la historia, difundida sobre todo a través de las pinturas de la época.  Un personaje histórico por quien siempre he sentido una especial curiosidad.  Dos son las razones por las que se recuerda especialmente a Enrique VII: su rompimiento con la iglesia católica -que a su vez da lugar a la iglesia anglicana- y las numerosas esposas que tuvo; circunstancias estrechamente vinculadas entre sí.

En realidad su alejamiento de Roma obedeció al profundo deseo que tenía de tener un hijo varón, hijo que Catalina de Aragón, con quien se había casado a los dieciocho años, no le dio. Ante la negativa del Papa Clemente VIII de anular su matrimonio, qué mejor solución que crear su propia iglesia, de la cual se declaró jefe. La iglesia anglicana no nace, pues, como el resto de iglesias protestantes, de una confrontación dogmática. Tanto así que mientras vivió, pese a haber sido excomulgado, Enrique procuró mantener intactos los principios fundamentales del catolicismo, aunque después de su muerte se realizarían muchas reformas que introdujeron elementos luteranos y calvinistas.  Eso sí, fue cruel persecutor de sus opositores. En su reinado se ordenó la ejecución del pensador humanista Tomás Moro, que había sido su consejero real.

esposasenriqueTrágico fue el destino de cada una de las esposas de Enrique Tudor, salvo la última; una tras otra, Ana Bolena, Jane Seymour (de quien se dice fue la única que el rey en veradad amó), Ana de Cleves (a quien escogió pese a no haber visto en persona, gracias a un pequeño retrato que un pintor enviado para el efecto, le mostró), Catherine Howard... todas terminarían siendo ejecutadas por su marido para que la siguiente ocupara el lugar de la desaparecida. Solamente Catherine Parr evadió la fatalidad y le sobrevivió. Dicen rumores ajenos a la historia oficial, que el rey no era en modo alguno un buen amante, y que entre las razones por las que mandó a matar a Ana Bolena, estaban las mofas y burlas que hacía acerca de la incapacidad del rey para satisfacerla.

jonathan-rhys-meyersCuriosamente, el Enrique VII que nos muestra la popular serie de televisión The Tudors, no se parece en nada al regordete y enfermo monarca que observamos en la primera imagen del artículo, quien a una edad relativamente temprana padecía gota y otras muchas dolencias. Además de las graves inconsistencias históricas y anacronismos que según se dice, contiene la serie, el actor irlandés Jonathan Rhys-Meyers que encarna al célebre rey, no es precisamente feo, gordo o arrugado.  También la actriz que le da vida a Ana Bolena es indiscutiblemente hermosa -hecho que algunos historiadores insisten en desmentir-.  Hay que reconocer que una telenovela tipo culebrón, a ojos de la mayoría, siempre será más entretenida y digerible que un documental histórico, y que una de las formas más seguras de garantizar audiencia es incluir en el reparto a mucha gente bella que se quitará la ropa tarde o temprano en algún intrigante episodio de la teleserie.


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Enlaces


Biografía de Enrique VIII

Las mujeres de Enrique VIII

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09 agosto 2008

Citas y visitas

De acuerdo con los balances semanales de analytics y sitemeter, los sábados son los días de menor tráfico para Lunas Azules. Asumo que se debe a que la mayoría de gente está, o bien recuperándose de la resaca del viernes o bien preparándose para la juerga de la noche; sin excluir, naturalmente a aquellos que ocupan el día en actividades genuinamente provechosas como salir a jugar deportes o lavar el auto.

De cualquier manera, parece que el sábado no es el mejor día para leer artículos largos o reflexionar sobre asuntos demasiado serios, pero como el domingo está ya reservado para vitrina de entretenimiento, puede ser interesante destinar los sábados a la recopilación de "pastillas" de sabiduría a manera de citas de grandes autores y personajes trascendentes de la historia. Las citas se leen y se transcriben rápido, invitan a la reflexión de una manera lúdica y son fáciles de memorizar; ya lo decía uno de mis profesores del colegio: lo bueno, cuando breve, dos veces bueno.

Así que para hoy, una cita que encontré en Why I hate Jesus:

¿Quiere Dios evitar el mal pero no puede?
Entonces no es omnipotente.
¿Puede, pero no quiere?
Entonces es malvado.
¿Puede y quiere?
¿Entonces de dónde viene el mal?
¿No puede ni quiere?
¿Entonces por qué lo llamamos Dios?
-Epicuro

10 julio 2008

Lewis Carroll: sencillez, humor y sabiduría

El matemático, fotógrafo y escritor inglés Lewis Carroll, publicó allá por 1865 un cuento para niños que revolucionaría el mundo: Alicia en el País de las Maravillas, una juguetona y aguda crítica a la sociedad victoriana de su tiempo -que sigue siendo válida en nuestros días- con un tinte psicodélico aún más evidente en la secuela "A través del espejo", de un corte oscuro e introspectivo. De hecho, escenas como la de la oruga que fuma o la idea de ingerir hongos para aumentar o menguar tamaño, han hecho que muchos críticos especulen sobre su consumo de psicotrópicos, de lo cual, empero, no existe evidencia. Importantes adaptaciones cinematográficas de la historia se han hecho en nuestros días, entre ellas la célebre Alicia de Walt Disney, con seguridad una obra climax del dibujante y escritor estadounidense. La serie "Alicia" es definitivamente imprescindible en el librero básico de quien mantiene joven su corazón, pues el texto esconde mucho más de lo que podemos imaginar. Me permito, a continuación, traducir un poema de este simpático británico, ilustrando su encantadora habilidad para hacer de la lógica y la sabiduría, un juego entretenido y musical:


Un breve consejo
Para evitar el abatimiento,
Con variaciones
en las ocupaciones,
Y prolongación
de la relajación,
Y combinaciones
de las recreaciones,
Y discusión
sobre el estado de la nación
con adaptación
a tu estación,
Con invitaciones
a amigos y parientes,
Por evitación
de la amputación,
Por permutación
en la conversación,
y profunda reflexión
evitarás el abatimiento.

Aprende bien gramática,
Y nunca tartamudees,
escribe bien y con pulcritud,
y canta con la mayor dulzura,
se emprendedor,
levántate temprano,
camina seis millas,
ten listas sonrisas rápidas,
con carcajadas luminosas,
fluirás suavemente.
Toma té, no café;
No comas caramelos.
Come pan con mantequilla.
Una vez más, no balbucees.

No malgastes tu dinero,
Absténte de la miel.
Cierra las puertas detrás de ti,
(No las azotes, cuidado.)
Toma cerveza, no oporto.
No entres al agua
hasta que sepas nadar.
Siéntate cerca de la mesa.
Vigila las velas encendidas.
Cierra la puerta tomando la manija,
No des empujones
Hasta que seas más viejo.
No pierdas tus botones.
Rechaza el carnero frío.
Dale poca a comida a tus canarios.
Cree en las hadas.
si es posible,
no tengas establo
con cualquier pesebre.
Sé hostil con los extraños.

Moraleja: compórtate.

Retrato de Silvi
(La Reina de Corazones, por Walt Disney)



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Listening to: ATREYU - Untitled Finale
via FoxyTunes

07 febrero 2008

La tragedia de un genio (tercera parte).


Desde una perspectiva puramente literaria, ésta es la época de Kafka, más incluso que la de Freud. Freud, siguiendo furtivamente a Shakespeare, nos ofreció el mapa de nuestra mente; Kafka nos insinuó que no esperáramos utilizarlo para salvarnos, ni siquiera de nosotros mismos.
- Harold Bloom


Su importancia es tal, que se ha acuñado el adjetivo "kafkiano" para referirise a las situaciones que recuerdan a sus novelas. Su relato, La Metamorfosis, ha tenido tan amplia difusión que su lectura es obligatoria en las secundarias (aunque ello no implique que se comprenda cuál es su trascendencia) y ha sido una de las obras más analizadas por los críticos, llegando a contarse hasta 159 interpretaciones de relevancia.

Una mañana, Gregorio Samsa despierta convertido en un horrible bicho de monstruosas proporciones: a partir de este insólito comienzo, el autor mostrará cómo el infierno de Samsa se prolonga hasta acabar con su vida. Al parecer Kafka procuró retratar la reacción de la sociedad hacia lo que se considera diferente, pero... ¿fue la metamorfosis una metáfora de su propia realidad? ¿Terminó siendo aniquilado por sus semejantes, tal como le ocurrió a Samsa en el relato? Otra de las interpretaciones que merece la pena destacarse, es aquella según la cual, la metamorfosis de Gregorio no es sino una exteriorización del estado putrefacto de su alma. La vida que llevaba como persona era una vida vacía, sin amor, sin amigos, sin generosidad. Una vida mecanizada por la rutina, equivalente a la ayuda económica que prestaba a su familia. Una vez convertido en monstruo y ya incapaz de generar sustento; sus parientes lo rechazan, desprecian, asesinan. La sociedad elimina (o ignora) a los entes que no tienen una utilidad de producción económica. Lo demás no importa.

Una de las figuras de peso en la vida de Kafka, fue sin duda, su padre. El desdén con que trataba a su hijo se refleja claramente en obras como "Misteriosas misericordias" o la póstuma "Carta al Padre". Aunque no sea raro encontrar relaciones disfuncionales en las biografías de los artistas, no deja de impresionar el que una persona sea maltratada por quienes deben amarla aunque no la comprendan. Al pensar en las motivaciones que pueden tener los padres cuando quieren dirijr las vidas de los hijos, salvando la sincera intención de proteger, asoma invitablemente el egoísmo, la representación que el padre se hace del hijo como propiedad suya, medio para ostentar ante una colectividad competitiva, las cualidades que deben considerarse positivas: poder, éxito económico y profesional, transparencia moral, capacidad de influencia. Tal vez una herramienta para redimir las propias frustraciones. Todo esto a costa de la felicidad de quien, por otra parte, no puede comprender ni hallar la lógica de los horizontes que la mayoría le obligan a seguir. Quizá esta disyuntiva determinó que Kafka le ordenara a su amigo y albacea, Max Brod, quemar la totalidad de su obra, para que no fuera conocida nunca... ¿para que no manchara más el nombre de su familia?

Dos de sus obras destacan particularmente para quienes tienen interés especial en la batalla contra la injusticia: El Proceso, y el cuento corto, Ante la Ley. La primera, emblemática novela del escritor judío, cuenta la historia de un hombre que, súbitamente, al inicio del relato (recordándonos el recurso empleado en La Metamorfosis), es arrestado por un crimen que no se conoce; como no se conocen las autoridades que han de juzgarlo ni ante quién habrá de comparecer. A partir de entonces su vida se tornará en una terrible y enmarañada pesadilla, en la que recurrirá, sucesivamente, a las más altas esferas de la justicia, sólo para descubrir que siempre hay instancias más altas imponiéndose sobre aquellas, resultando, finalmente, imposible tener acceso a la protección de la ley. El protagonista deambula por lugares inverosímiles, infinitos y desordenados corredores de las dependencias públicas, donde los empleados y burócratas viven y mueren; por ello, al trabajo de Kafka se lo ha considerado también dentro del llamado realismo mágico, corriente literaria latinoamericana.

Ante la Ley, relato incluido a manera de parábola dentro de la novela que mencionamos, resulta una de las obras más acabadas dentro del género; se constituye en un maravilloso resumen y conclusión de El Proceso: un campesino intenta acceder a La Ley, cuya puerta es vigilada por un guardián que no lo deja pasar. La puerta está siempre abierta, pero, sala tras sala, un nuevo guardián le impedirá el paso. Meses y años transcurren sin que el hombre pueda entrar, y así llega el día de su muerte, en el que se le ocurre preguntarle al guardián por qué nadie más ha intentado entrar por la puerta. "... esta puerta era sólo para ti. Ahora voy a cerrarla", responde éste.

De una u otra manera, las creaciones artísticas contienen vida; la vida de sus autores, la vida del género humano. Como seguramente le sucedió a Kafka, en ocasiones tomamos conciencia de encontrarnos frente a una hilera de puertas abiertas pero impenetrables. Nos sentimos culpables de ser lo que somos, aunque no podamos definirnos. Siempre buscando ser acogidos, sin que nos admitan nunca. Los desenlaces de ambas obras son descorazonadores: la paciencia y la lucha no bastan, quedándole al individuo la sola opción de resignarse. "No hay que creer que todo es verdad, hay que creer que todo es necesario", le dirá un sacerdote al protagonista de El Proceso.

La honestidad, rabia y ferocidad de la obra de Kafka no bastaron, sin embargo, para que se le diera el reconocimiento que merecía mientras vivió. Si bien algunos de sus relatos fueron publicados mientras vivía, la mayor parte de su obra sólo pudo conocerse póstumamente. Como ocurrió con Van Gogh, nos inclinamos a pensar que la humanidad no estaba preparada para su obra, y no pudo valorarla sino mucho después. Quizá consciente de esto, el autor prefirió que nunca se difundieran sus manuscritos. Pero con una lucidez distinta, su amigo de confianza hizo caso omiso de sus deseos, y ahora podemos esbozar estas reflexiones.

¿Y la esperanza? No olvidemos que el campesino de la parábola, después de todo es un hombre libre. Nadie le obliga a acudir ante La Ley ni a permanecer en el umbral, esperando poder pasar. El guardián, por el contrario, existe sólo por el hombre que quiere cruzar; desconoce la realidad que se esconde tras la puerta que vigila, y está atado a ella porque su deber es cerrarle el paso al campesino. Después de todo, las puertas estaban abiertas, los guardianes advertían que más allá encontraría otro guardián pero jamás, realmente, interpusieron ningún obstáculo entre el hombre y su camino. El campesino pudo, sencillamente, largarse. Y pudo también dejarse llevar por la curiosidad, abandonar la resignación y emprender camino aunque no supiera qué avatares encontraría en su camino; más aún, sabiendo que en el horizonte le esperaba una sucesión incierta de puertas que tendría que cruzar.

24 diciembre 2007

La tragedia de un genio (segunda parte).

Has venido hacia mi antes que el sol: hacia mi que soy el mas solitario. Somos amigos de siempre: nos son comunes nuestra tristeza, y el fondo de nuestro ser: el sol mismo nos es común. Como sabemos demasiadas cosas no nos hablamos; callamos y nos comunicamos nuestro saber por medio de sonrisas.

–De Así habló Zaratustra


Friedrich Nietzsche, uno de los filósofos más radicales e influyentes de la historia, que curiosamente cuenta con lectores entre quienes apenas leen filosofía, sufrió un colapso mental cuando apenas tenía 44 años de edad, y jamás volvió a ser el mismo. Sus biógrafos no terminan de ponerse de acuerdo sobre cuál fue la causa precisa de su temprano ocaso, habiéndose hablado de sífilis, mal que le fue diagnosticado a su ingreso al psiquiátrico de Basilea –pese a que muchos de sus síntomas eran inconsistentes con los de dicha enfermedad- , de un tipo de cáncer cerebral, parálisis progresiva e incluso de un despertar místico.

¿Enfermó como consecuencia de su terrible lucha moral? ¿O fue su “enfermedad” justamente la condición que le permitió luchar en la forma en que lo hizo? ¿Llamamos locos a quienes tienen consciencia de lo que no alcanzamos a comprender?

Nietzsche fue el profesor más joven en integrarse a la Universidad de Basilea, en donde enseñó la cátedra de Filología, disciplina en la que se había licenciado. Desde niño demostró un talento especial para la música y el lenguaje, dones que determinarían el rumbo de su vida. Célebre fue su tormentosa relación con el compositor Richard Wagner, quien influiría decisivamente en el pensamiento del genio alemán. También le afectó vivamente su paso por la milicia que, aunque duró menos de un mes, le dejó impresiones imborrables sobre las penurias de la guerra y afectó su salud, pues se rompió una costilla al caer de un caballo y contrajo difteria y disentería. A lo largo de su vida sufrió intensas jaquecas que llegaban a extenderse por varios días, así como una progresiva y marcada ceguera.

Por su estilo, muchas veces más cercano a las artes literarias que a la teoría filosófica, se le ha llamado el “filósofo lírico”. En efecto, fue un prolífico escritor que, finalmente, renunció a su ambición de ser poeta y se concentró en la estructuración de su doctrina, la misma que sólo era acogida por el público de la época en la medida en que se ajustaba a los cánones morales de entonces, para quedar arrinconada respecto de aquellas partes que a muchos escandalizaron. Esta situación no era ajena al autor, quien se refugiaba en un aislamiento voluntario al que no terminaba de resignarse, pues creía, como sabemos, que el filósofo, el abandonado, el solitario, debe estar necesariamente ligado al poder.

La versión más extendida de la anécdota, cuenta que, encontrándose en Turín, fue detenido tras provocar algún tipo de desorden público por tratar de proteger a un caballo que había colisionado contra un furgón, y estaba siendo castigado por su amo. Sus allegados comentan que a partir de entonces sus cartas denotaron claros signos de demencia y megalomanía: comenzó a firmar con pseudónimos tales como “Fénix”, “Anticristo” y “El crucificado”. Para entonces había renunciado a la cátedra universitaria, pues se encontraba fatigado, irascible e irritable, acosado por pensamientos suicidas. Poco antes de fallecer, a causa de una pulmonía, había perdido la capacidad del lenguaje y apenas reconocía a sus amigos más cercanos; aunque muchos pensaban que estaba fingiendo.

La historia familiar de Nietzsche estuvo plagada de patologías psiquiátricas. Los estudios revisionistas más recientes indican que su derrumbamiento mental pudo deberse a una demencia fronto-temporal, que afecta a los respectivos lóbulos del cerebro y que no es incompatible con la profusa producción intelectual que coincidió con los años de enfermedad del filósofo. Estas áreas cerebrales pueden dañarse por el consumo de ciertas sustancias, aunque ningún biógrafo ha aceptado relacionar a Nietzsche con el consumo de opio, droga popular en su época. Se especula, así mismo, que el daño pudo producirse por la terapia aplicada en la clínica psiquiátrica durante los primeros días de su estadía. Finalmente, no falta quien dice que no se puede trascender la media del conocimiento humano sin volverse “loco”: ya Cervantes nos enseñó que, de tanto leer, al Quijote se le secó el cerebro.

Recordemos, sin embargo, el significado de la enfermedad para la doctrina nihilista: si bien es el enemigo del hombre y debe ser combatida porque se opone al ejercicio de la voluntad de poder; es importante e indispensable porque es el elemento a partir de cuya superación se puede alcanzar la gran salud. No se puede estar sano si no se ha enfermado nunca. La enfermedad le permite al hombre valorar la vida, entrar en razón.

También es importante tener en cuenta que, para Nietzsche, la concepción del tiempo (conocida como Eterno Retorno) ha sido interpretada de un modo generalmente erróneo por la cultura popular, pues se lo considera únicamente desde el punto de vista cronológico, como repetición de lo ocurrido; pero además de oponerse al sentido lineal del tiempo, tiene el inmenso valor de revalorizar el presente e invitarnos a vivir de tal manera que la perspectiva del eterno retorno no nos asuste, es decir, hay que vivir de tal manera que de tener que volver a repetir toda la vida una vez más, podamos hacerlo sin temor. El superhombre ha superado el miedo.