25 noviembre 2009

25 de noviembre: rechazando la violencia de género



La violencia de género es un tema del que se habla mucho, pero por el que se hace muy poco.  Lamentablemente los lemas y los axiomas entran por un oído y salen por el otro, como se dice coloquialmente.  Pocas víctimas y muy pocos victimarios abordan frontalmente el tema, pero la verdad es que todos los días, cada minuto, una mujer es agredida física o moralmente en razón de su género y un porcentaje mínimo lo denuncia de alguna manera. En América Latina, cuatro de cada 10 mujeres son víctimas de violencia de género.

Hombres y mujeres y, desgraciadamente, muchas veces las mujeres más que los hombres, transmitimos en la educación que brindamos a quienes nos rodean, una serie de nociones machistas que de tal manera se han incorporado al imaginario colectivo, que son vistas como normales.  Las niñas juegan con muñecas, los niños con automóviles.  Al padre se lo llama el "jefe" del hogar.  La iniciación de la pubertad de los varones se festeja con alcohol y prostitución.  La imagen femenina se vende junto con cualquier producto, desde cervezas y cigarrillos hasta neumáticos y automóviles.  Hombres y mujeres crecemos sin darnos cuenta de que, en nuestro inconsciente, se ha retratado el cuerpo femenino como un objeto de goma, un aparato para entretenerse que no responde a estímulos emocionales sino con lágrimas de cocodrilo.  "Para eso es marido, para que pegue" se oye decir a algunas mujeres educadas bajo la vara machista de sus propias madres.

Durante la dictadura de Trujillo, en República Dominicana, las hermanas Mirabal, activistas políticas opositoras a la dictadura, fueron víctimas de una brutal agresión a palos por parte de la policía del régimen, paliza cruenta que terminaría con la muerte de las tres.  Era un 25 de noviembre.  En su honor recordamos esta fecha como el día de la No Violencia contra la mujer.

Diversas circunstancias históricas han concurrido para construir una civilización occidental que sigue menospreciando a la mujer y, enseguida, culpándola de no ser tan poderosa o tan "exitosa" como los varones.  Incoherencia humana la de marginar a aquellos a quienes negamos oportunidades.  La igualdad es imposible, dicen, sin querer comprender el significado de otro término: "equidad".  A cada uno lo suyo tomando en cuenta su peculiaridad.