09 julio 2009

La Tetera de Bertrand Russell

teapotnot Los comentarios en el artículo "Los diez mandamientos del ateo ético" pusieron sobre el mantel una de las discusiones clásicas entre creyentes y escépticos: a quién corresponde la carga de la prueba. ¿Debe el creyente probar la existencia de dios o corresponde al ateo probar, a su vez, que dios no existe?  Para responder a esta cuestión, dentro de su artículo "¿Existe un Dios?", Bertrand Russell formuló una conocida analogía que le da nombre a este artículo y que se expresa como sigue:

"Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores".

Analicemos la cuestión desde un punto de vista lógico: las falacias son trampas que evitan la construcción de un razonamiento deductivo. Así, la falacia Ad Ignorantiam, es aquél argumento que consiste en afirmar la verdad de una proposición únicamente porque no se ha podido probar su falsedad o, a la inversa, afirmar la falsedad porque no se ha podido probar la veracidad. En otras palabras, se califica a un juicio de verdadero o falso en base a la ignorancia que se tiene sobre un hecho.  El que la falsedad o veracidad de algo no sea comprobable, en realidad, no prueba sino que no se disponen de los datos suficientes para hacer una afirmación cierta. El argumento ad ignorantiam se utiliza precisamente para trasladar la responsabilidad de comprobación al adversario en el debate.  Nuestros políticos son expertos en ello.

Rodin Pues bien, ¿cómo debe, entonces, probarse un hecho negativo, en este caso, la no existencia de Dios? La Lógica consagra un principio: Probat qui dicit, non qui negat, verbigracia, incumbe la prueba al que afirma, no al que niega, de otro modo no se puede demostrar nada. En otras palabras, los hechos negativos se prueban aportando la prueba de los hechos positivos: así, si como coartada para afirmar que se es inocente de un asesinato se indica que uno no se encontraba en el lugar de los hechos cuando ocurrieron, la forma de probarlo es demostrando que, efectivamente, uno se encontraba en otro lugar.

Volviendo a la tetera de Russell, no puedo dejar de mencionar la Web Russellsteapot.com, un espacio maravilloso para el análisis lógico del tema.  La atracción principal del sitio es el cómic homónimo que tiene como protagonista a un curioso y perspicaz niño, que queda perplejo ante los argumentos que le dan sus mayores para creer en dios. El propio Jesús es un personaje en el cómic, y cumple la función de ilustrar aún más lo absurdo o injusto de los argumentos religiosos.  Además encontraremos la sección Know Your Bible, en la que se han escogido varios pasajes bíblicos atroces para analizarlos. Ese bien podría ser tema para otro artículo.  Para finalizar, la reflexión de Richard Dawkins sobre la tetera de Russell:

La razón por la que la religión organizada merece hostilidad abierta es que, a diferencia de la creencia en la tetera de Russell, la religión es poderosa, influyente, exenta de impuestos y se la inculca sistemáticamente a niños que son demasiado pequeños como para defenderse. Nadie empuja a los niños a pasar sus años de formación memorizando libros locos sobre teteras. Las escuelas subsidiadas por el gobierno no excluyen a los niños cuyos padres prefieren teteras de forma equivocada. Los creyentes en las teteras no lapidan a los no creyentes en las teteras, a los apóstatas de las teteras y a los blasfemos de las teteras. Las madres no advierten a sus hijos en contra de casarse con infieles que creen en tres teteras en lugar de en una sola. La gente que echa primero la leche no da palos en las rodillas a los que echan primero el té.

Nota: el derecho universal a la libertad de expresión, de pensamiento y de culto, ampara a creyentes y no creyentes. Los posts que este blog publica no tienen por objeto atacar a los creyentes, sino dar a conocer las posturas de quienes no lo son.