01 septiembre 2008

Ser o no ser emo

Emo, neologismo que viene a ser algo así como un apócope del vocablo inglés "emotive", verbigracia, emotivo, y que muchos utilizan sin estar seguros de saber a qué se refieren. Un tema del que Pablo nos habló ya y que ahora volvemos a tocar, pues si bien se escribe mucho sobre esta "tribu", la mayoría de textos en la Web son hate posts o fashion posts (con excepciones como Eje del Mal, una bitácora en la que es posible encontrar información actual y de calidad sobre cultura hardcore y rock en general), que reparan poco en el trasfondo cultural que, de hecho, existe. El problema es que actualmente conviven dos acepciones diferentes de esta pequeña y controversial palabra:

  1. fashionemoJoven "emocional" que no se encuentra a sí mismo (al igual que la mayoría de adolescentes) adicto a la moda, al maquillaje y la ropa de marca, y gran consumidor de lo que el mercado le ofrezca, sea en forma de accesorios o de música (como la mayoría de adolescentes de clase media y alta). Las bandas que el adolescente emo consume, no son emo, son bandas pop, como Kudai, Panda, My Chemichal Romance o en el mejor de los casos, 30 seconds to Mars. Imagino que hay chicos emo que escuchan bandas emo, pero en mi propia experiencia no he encontrado alguno que haya oído hablar de Rites of Spring o Fugazi. Según se dice, el chico emo se expresa haciéndose daño, autolesionándose para advertir que se encuentra en la antesala del suicidio (esto sí ya se sale de lo normal pero los suicidios y el autolesionismo son tan antiguos como la humanidad). Este es el significado más generalizado y que denominaremos "fashion emo" para poder distinguirlo de la próxima definición. Como podemos ver, no se puede hablar de "tribu urbana" puesto que no existe una postura contracultural ni se adopta una posición frente al sistema: la estética fashion emo no tiene un origen ideológico como ocurre, por ejemplo, con el punk.

  2. Rites of Spring Una de las diversas variantes musicales nacidas dentro de la generación post-hardcore, y en la escena D.I.Y (do it yourself), cuya primera ola aparece en los años noventa, y que se caracterizó por abordar una temática más introspectiva y comprometida que el hardcore tradicional. Por cierto, no está asociada a ningún estereotipo visual y mucho menos a algo que se parezca a la foto anterior. Tampoco tiene relación alguna con la cultura gótica, de la que al parecer los fashion emo sí han tomado (y superficializado) algunos elementos, como la actitud melancólica y el pesado maquillaje dark. Naturalmente, desde su origen, el emocore ha sufrido transformaciones y se le han agregado elementos como el canto melódico y un sonido más etéreo -en el caso de bandas como Mineral-, ritmos y riffs más violentos, caóticos y rápidos, en subgéneros que se han llamado "emo-violence", "clever emo", "screamo", entre otros. Evidentemente no han faltado las bandas que aunque heredaron parte de la estética musical de los pioneros, se encaminaron hacia un panorama más comercial y mainstream. El término emo también se ha utilizado arbitrariamente en el plano musical, principalmente por parte de los sellos discográficos, por eso hoy podemos encontrarlo refiriéndose a bandas contemporáneas que reúnen elementos del hardcore, punk, metal y rock alternativo, relacionadas con el emo, pero que, en sentido estricto, no lo son (y tampoco suelen ser escuchadas por los fashion emo). En este último grupo se enmarcan muchas de mis bandas favoritas, pues siempre he gustado de lo ecléctico y no especializado.

El propósito de esta entrada es básicamente animar a la gente que gusta del rock -sobre todo aquellos que se aferran a la old school- a abandonar prejuicios y escuchar bandas que seguramente pasaron por alto, porque en algún lugar leyeron la difamatoria etiqueta "emo". Antes de despotricar e insultar, podríamos escuchar. Personalmente me gustan:

  • From Autumn to Ashes (odiada por algunos debido al particular timbre de voz del cantante, por mí adorada).
  • Boysetsfire (banda política que difundió su mensaje de izquierda con las letras de sus canciones).
  • Mineral (con apenas dos álbumes publicados antes de su prematura separación, la propuesta de esta banda, cuya música es dulce y visceral a un tiempo, no había tenido precedentes).
  • Funeral for a friend (hasta el álbum Hours; después de haber creado un sonido que influyó en innumerables bandas, se encaminaron hacia un rock alternativo más digerible y comercial).
  • Silverstein (cada vez más cerca del pop pero no se puede negar que tienen buenas composiciones).
  • Thrice (especialmente recomendada por la increíble evolución musical que puede apreciarse cuando se van escuchando sus álbumes y su gran capacidad experimental).
  • Poison the well (pioneros del sonido hardcore progresivo).
  • Underoath (un claro ejemplo de que la etiqueta emo se aplica prácticamente a cualquier cosa).

La lista contiene bandas con sonidos, en realidad muy diversos, y sin embargo todas han soportado la polémica etiqueta "emo" en algún momento. Lo clásico perdurará y las bandas legendarias seguirán sonando, pero eso no debe significar estancamiento ni para los músicos ni para la audiencia, hay que darle una oportunidad a las más jóvenes propuestas. ¿Por qué insistimos tanto con estas distinciones? Porque hemos vivido y sentido la cultura hardcore y nos molesta la falsificación y banalización de algunas de sus proyecciones.


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Datos interesantes sobre el emo


Diez preguntas estúpidas sobre el emo


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