25 agosto 2008

La autoridad moral del coronel

Lucio Gutiérrez es una figura política que asomó a la vida pública por encontrarse en el lugar preciso y en el momento justo. La desesperación de la ciudadanía ante los sucesivos naufragios de los gobiernos anteriores, sumada a su propuesta aparentemente progresista, lo llevaron a la Presidencia en 2003, posición desde la cual demostró ser un demagogo de doble discurso, tranzador y falto de ética, sin escrúpulos ni conciencia ideológica. Hoy, paradójicamente, los medios de comunicación lo acogen como si sus criterios tuvieran que ser relevantes para la opinión ciudadana.

gutierrez

Más allá de la mal entendida libertad expresión que la oposición utiliza como comodín retórico para respaldar argumentos de otro modo vacíos, cabe preguntarse si es posible legitimar el actual discurso político de Gutiérrez. No solamente porque quien lo emite adquirió notoriedad a través de un golpe de Estado, o porque durante su mandato, sin ningún pudor configuró a la que se conoció como "Pichi Corte" para hacer factibles las operaciones de los beneficiarios de sus pactos -es decir, sin ninguna autoridad moral para condenar lo que el califica de "corrupción"-; sino también por la precariedad de sus planteamientos y la estrechez de horizontes que con sus palabras pone en evidencia.

Indignada escuché ayer, en una entrevista en ETV, algunos pronunciamientos del coronel, con un estilo que iba más o menos así: "Imagínese, ahora puede haber dos oficiales del honorable ejército nacional andando de la mano (claro, es que la Constitución va a crear gays en el país porque antes no existían)". "Ahora si una mujer se queda embarazada diez veces, diez veces va a abortar (esto no tendría por qué ocurrir si continúan los programas de educación sexual que ha puesto en marcha el gobierno, por otro lado la Constitución garantiza la protección desde la concepción)". "Con esta Constitución hay cómo cambiarse el nombre el rato que uno quiera (como si esa posibilidad no hubiera estado prevista desde siempre en la ley de Registro Civil)". "Imagínese que los extranjeros y nacionales van a tener los mismos derechos (por algo se llaman derechos humanos ilustre ex-oficial, y todas las constituciones han reconocido los derechos civiles a nacionales y extranjeros por igual)". "Yo como cristiano me siento ofendido por el texto constitucional (espero que ya se haya confesado por todo lo que hizo mientras fue presidente)".

El poder político de Gutiérrez parece mucho más amplio de lo que podemos sospechar. Él, que quizá no ha sufrido el profundo desgaste de los líderes tradicionales de la derecha, lidera la oposición al frente de un partido que responde al inverosímil nombre de "Sociedad Patriótica 21 de enero", cuya única postura política es la negociación oculta y a conveniencia de sus pretensiones electorales: recordemos que su inicial campaña presidencial se basó en acuerdos con los sectores de izquierda, y luego, durante su gobierno, nada guardó coherencia con el discurso inicial; más bien se buscaron créditos internacionales a cambio de cartas de intención con reformas de modelo neoliberal -incluyendo la venta de activos del Estado y la entrega del patrimonio petrolero a multinacionales-, se colocó al país como "mejor aliado" de EE.UU., y se ubicó a parientes del mandatario en sinnúmero de cargos públicos. No me sorprendería que haya sido cierto que encabezó un operativo para la compra de conciencias de asambleístas.

La presencia constante de Gutiérrez en los medios revela la tremenda desfachatez de un hombre convencido de que los ecuatorianos hemos olvidado la historia que él protagonizó, y es parte de una estrategia que concibe la reforma política que vive el país como una gran oportunidad electoral; pero también tiene que ver con una poco responsable selección de contenidos por parte de las redacciones de noticias, que tendrían que darle un espacio de menor relevancia al ex dictócrata, quien en su momento, debido a su camaleónico cambiar de parecer, se hizo acreedor al bien merecido sobrenombre de "rectificadora" Gutiérrez.

Enlace: Biografía de Lucio Gutiérrez


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