22 septiembre 2008

El temido Marx y mi corazón al lado izquierdo

marxtoon La caída del Muro de Berlín, para muchos simboliza la derrota del socialismo y el triunfo ideológico y político del capitalismo. La Unión Soviética, colapsó pocos años después, dejando atrás un oscuro historial de abusos y totalitarismo. Las palabras "marxista", "comunista", "izquierda", etc., suelen usarse en el contexto occidental y en el discurso neoliberal como sinónimos de prácticas opuestas a los derechos fundamentales. ¿Por qué, entonces siguen apareciendo en nuestro tiempo corrientes de pensamiento que incorporan muchos postulados marxistas? ¿Por qué he llegado a autodefinirme como persona de izquierda?


El término "izquierda" fue acuñado en el contexto de la Revolución Francesa, y se refiere al lugar que ocupaban, en la sede de la Asamblea Nacional, los "jacobinos", que abogaban por los derechos de las clases más pobres. En general se aplica a las posiciones políticas que buscan cambiar el status quo.


La derecha suele explicar el pensamiento de izquierda como la creencia de que los bienes deben repartirse entre todos por igual, sin importar si se ha trabajado o no; y siempre en un sistema dictatorial en el que se pena todo pensamiento de oposición. En realidad este enfoque es una banalización de lo que en verdad implica dicha postura política. No puede ignorarse la base filosófica y científica que planteó el marxismo, y desarrollaron otras corrientes como la Escuela de Frankfurt y las que siguieron a ésta.
Hay que entender pues, que las prácticas perpetradas en los países llamados socialistas, poco o nada tuvieron que ver con los postulados filosóficos del marxismo. De hecho, Marx nunca habría aprobado el modelo soviético: se bromea diciendo que sus críticas lo hubieran confinado a Siberia.


El materialismo dialéctico es la base científica del marxismo, y estudia básicamente el movimiento y la evolución de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento. En líneas generales entiende a la realidad como un proceso de cambio generado por una constante oposición de fuerzas contrarias y formula las leyes fundamentales de la dialéctica. Rechaza todo tipo de religión. El materialismo histórico explica a los procesos sociales sobre todo como resultado de las relaciones económicas de producción, de cambio, etc. Un "pan-economicismo" que ha sido ampliado por posteriores análisis, pero que sigue teniendo vigencia para entender muchos aspectos de la historia.


Esta lucha de contrarios se evidencia también en la oposición que históricamente ha existido entre clases sociales dominantes y clases sociales dominadas. Desde que aparecen los primeros excedentes de producción y el consiguiente afán de adueñarse de esos excedentes, la noción de propiedad privada se va alineando con la noción de poder. A lo largo de la historia operan distintos modos de producción -esclavismo, feudalismo, capitalismo- pero siempre los medios de producción, el capital, y por lo tanto la posibilidad de tener derechos y acceder al bienestar, se acumulan en manos de unos pocos que se ubican en la cúspide de la pirámide de la estructura social, mientras en la base se encuentran la mayoría de individuos, que sobreviven con muy poco y son quienes en realidad permiten que los procesos productivos beneficien a los de la cúspide. El Estado es el instrumento del cual se sirve la clase dominante para proteger sus intereses y reprimir a los dominados mediante instituciones administrativas, coercitivas e ideológicas -como la iglesia-.


Lo que Marx propone y vaticina, es la reorganización progresiva de la sociedad, de manera que las clases -y por lo tanto la desigualdad- desaparezcan. Los medios de producción no pueden ser propiedad exclusiva de una élite. En un momento dado, el Estado también debe desaparecer, pues deja de existir la opresión de una clase sobre otra. Ese avanzado estadio que es más bien utópico, se conoce como Comunismo, y nunca, por cierto, se ha llevado a la práctica.


Resulta sumamente difícil resumir en tan pocas líneas la esencia del pensamiento marxista; y el tratamiento de las propuestas modernas y revisionistas de la izquierda definitivamente puede ser materia para un nuevo artículo. Sin embargo, en lo personal, son algunas las ideas que persisten en mi cabeza desde que, en quinto curso de secundaria, descubriera la filosofía marxista gracias a uno de los mejores profesores que he tenido:



  • En el mundo existe y puede producirse la riqueza suficiente como para que todos podamos vivir en prosperidad. De hecho, el capital privado de ciertas empresas podría alimentar a varios Estados africanos, por ejemplo. Lo mismo ocurre en nuestro país, que genera suficientes recursos como para eliminar la pobreza.

  • El capitalismo, al consagrar como meta social el éxito económico, propicia la violencia, ya que los medios para alcanzar esa meta sólo están al alcance de unos pocos. La pobreza no proviene de la "vagancia" sino de la desigualdad de oportunidades. Y como en el capitalismo el supremo valor es la acumulación de riqueza, todo lo que sea útil para acapararla es válido; por ejemplo, la delincuencia también es necesaria en el sistema, de lo contrario no habría mercado para la industria de la seguridad, las armas, y los sistemas carcelarios.

  • La libertad individual como supuesto valor esencial en el neoliberalismo, en realidad es una entelequia, ya que viene determinada por la capacidad económica. Nadie es libre para hacer algo que no puede financiar. Nadie es en verdad, libre.

  • Las propuestas del marxismo son, finalmente, humanistas. Buscan el camino hacia el bienestar de todos dentro de la sociedad.

  • Solamente a través de la solidaridad es posible construir una sociedad que ponga al alcance de todos las mismas oportunidades de ser felices. El egoísmo nunca puede ser fuente de justicia.
No creo que nadie, ni siquiera sus más acérrimos detractores, puedan negar la importancia e influencia del pensamiento marxista en el mundo contemporáneo. Volviendo a la pregunta de por qué me autodefino como persona de izquierda, quizá sea conveniente en este punto dar una respuesta un poco más sentida: me he cansado de ser testigo del abuso y la arrogancia de quienes manejan la sociedad y menosprecian a los desposeídos. Me he cansado de que haya desposeídos: niños que no estudian ni se alimentan bien, gente que trabaja de sol a sol sin conseguir nada. Me he cansado de que la acumulación de dinero y poder sea un valor esencial en la sociedad, disfrazada con el uso abusivo y falseado de la palabra "libertad". He escuchado y leído las mejores defensas de los argumentos de la derecha y no han podido convencerme. Como no han podido convencerme de que dios exista.
Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.
-Eduardo Galeano
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