¿Perezosa clase media?


Para iniciar la semana, un post más bien breve, motivado por el artículo "La Mediocridad de la clase Media" de @juancabrito.  Este diseñador gráfico, cuyo miniblog sigo desde hace poquísimo tiempo, no deja de sorprenderme por la sencilla cordura con la que aborda los temas políticos: sin ser pretencioso, pero con irreverente audacia.  Precisamente en el post anterior me refería a la apatía de los quejumbrosos, y aunque no les puse la etiqueta de "clase media", bien podría aplicarse ya que el autor utiliza la expresión, no en un sentido económico marxista, sino más bien para describir una mentalidad, una manera de ser en un ámbito cultural.

No se me entienda mal, el verdadero valor que reconozco en este artículo es, por una parte, su sinceridad y autenticidad -en contraste con las posturas artificiosas de periodistas profesionales como Ortiz y Vera- al asumir el riesgo de escribir de tal manera que con seguridad ha de recibir respuestas del tipo "eres un resentido social"; y por otra, el hecho de que me haya hecho pensar en cuán informada estoy realmente.  Al fin y al cabo, la misión de quien escribe es por partida doble la de aprender y la de enseñar, y este artículo me enseñó algunas cosas sobre mi propia mentalidad.

No con el afán de señalar con el dedo a las personas calificándolas de "mediocres" si no más bien con el objetivo de sacudirme la propia mediocridad, escribo estas reflexiones consciente de que no he leído todo el proyecto de Ley de Comunicación, de que no conozco bien las funciones de todos los Ministerios y de que no he podido contrastar toda la información que cada día obtengo de Internet y de la televisión.

Finalmente vuelvo a lo mismo: en mi país nos quejamos sin proponer y opinamos sin conocer.  Mi tutor, el doctor Carlos Pérez, comentaba el fin de semana que la decadencia de la cultura contemporánea se debe a la pérdida del hábito de leer y del hábito de escribir.  No podría estar más de acuerdo.  Y como docente una de mis misiones es justamente ésa: conseguir que los estudiantes lean con avidez y se atrevan a escribir, para que algún día vaya quedando atrás la invisible camisa de fuerza de la apatía intelectual y política que nos esclaviza.
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De quejas, apatía y otros males


En mi país tenemos la costumbre de quejarnos por todo.  "Cada uno hace lo mejor que puede desde donde está", procuro pensar cuando me doy cuenta de que las quejas no van acompañadas de propuestas, de creatividad, de ganas de hacer mejor las cosas.  Todos somos víctimas pero no todos somos beneficiarios del sistema globalizado, de la mundialización de los grandes flujos de capital financiero y la comercialización de la existencia misma.  Hace poco reflexionaba sobre las causas de esa insatisfacción continua que muchos sentimos porque le damos un gran valor a los logros materiales.  Hasta hace unos días, por ejemplo, me inquietaba la idea de tener un teléfono inteligente para... ¿para qué?  Bueno, para navegar, para tener acceso permanente a Internet, para revisar el correo de forma instantánea, para twittear sin tregua...  Sin embargo, en el contexto de la especialización en docencia universitaria que inicié, pude acercarme con otros ojos a la situación y comprender que no se trata de una necesidad vital.  Ya formo parte de la pequeña élite mundial que posee una computadora con acceso a Internet.  Es más, formo parte de la pequeña élite mundial que tiene una cuenta de ahorros en un banco; también es una pequeña élite mundial la que ha podido acceder a educación superior... Y sí, es una pequeña élite la que sabe leer y escribir, la que vive con más de un dólar diario, la que duerme bajo techo.




Cuando estemos a punto de quejarnos y maldecir al gobierno porque se cortó la luz justo en medio de la impresión de un documento, o precisamente cuando nos encontrábamos a punto de pasar al siguiente nivel en un videojuego; cuando nos sintamos desdichados porque este año no podremos cambiar de automóvil o porque nuestro celular no es del modelo más lujoso, empecemos por recordar que somos muy afortunados, que muchas veces ni siquiera hemos trabajado para conseguir lo que tenemos, que tal vez no merecemos todos los lujos que nos rodean o sencillamente no lo necesitamos y sobre todo, que el derecho a la queja nace del deber de participación, de la obligación de incorporarse a la vida ciudadana y proponer soluciones que empiecen por la propia conducta, por la interacción con los otros y el involucramiento en los conflictos de la comunidad.  Podemos quejarnos siempre y cuando estemos haciendo algo para construir aquello que exigimos.

No estamos solos en el mundo y nuestro punto de vista es sólo uno de los infinitos ángulos posibles desde los que se puede mirar el Universo.  La gestión de un sólo hombre o de un pequeño grupo de personas no va a cambiar una realidad atribuible a cientos de años de historia y a la actividad de millones de seres humanos.  Pretender eso es ser iluso.  Olvidemos el mal hábito de echarle la culpa de todo a alguien más y asumamos nuestra responsabilidad por cada una de las cosas que nos molestan.  El cambio social no se logra procurando únicamente el bienestar individual y tampoco habrá verdadero bienestar individual si no creamos un entorno comunitario apropiado para ser felices.  No somos clientes del Estado, somos ciudadanos con responsabilidades.  Que quede atrás la apatía, es hora de ponerse en acción.

Imagen: The pinch of poverty de Thomas Benjamin Kennington
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25 de noviembre: rechazando la violencia de género



La violencia de género es un tema del que se habla mucho, pero por el que se hace muy poco.  Lamentablemente los lemas y los axiomas entran por un oído y salen por el otro, como se dice coloquialmente.  Pocas víctimas y muy pocos victimarios abordan frontalmente el tema, pero la verdad es que todos los días, cada minuto, una mujer es agredida física o moralmente en razón de su género y un porcentaje mínimo lo denuncia de alguna manera. En América Latina, cuatro de cada 10 mujeres son víctimas de violencia de género.

Hombres y mujeres y, desgraciadamente, muchas veces las mujeres más que los hombres, transmitimos en la educación que brindamos a quienes nos rodean, una serie de nociones machistas que de tal manera se han incorporado al imaginario colectivo, que son vistas como normales.  Las niñas juegan con muñecas, los niños con automóviles.  Al padre se lo llama el "jefe" del hogar.  La iniciación de la pubertad de los varones se festeja con alcohol y prostitución.  La imagen femenina se vende junto con cualquier producto, desde cervezas y cigarrillos hasta neumáticos y automóviles.  Hombres y mujeres crecemos sin darnos cuenta de que, en nuestro inconsciente, se ha retratado el cuerpo femenino como un objeto de goma, un aparato para entretenerse que no responde a estímulos emocionales sino con lágrimas de cocodrilo.  "Para eso es marido, para que pegue" se oye decir a algunas mujeres educadas bajo la vara machista de sus propias madres.

Durante la dictadura de Trujillo, en República Dominicana, las hermanas Mirabal, activistas políticas opositoras a la dictadura, fueron víctimas de una brutal agresión a palos por parte de la policía del régimen, paliza cruenta que terminaría con la muerte de las tres.  Era un 25 de noviembre.  En su honor recordamos esta fecha como el día de la No Violencia contra la mujer.

Diversas circunstancias históricas han concurrido para construir una civilización occidental que sigue menospreciando a la mujer y, enseguida, culpándola de no ser tan poderosa o tan "exitosa" como los varones.  Incoherencia humana la de marginar a aquellos a quienes negamos oportunidades.  La igualdad es imposible, dicen, sin querer comprender el significado de otro término: "equidad".  A cada uno lo suyo tomando en cuenta su peculiaridad.
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La Historia del Universo en 10 minutos


A través de irReligion.org, llegó a mis ojos un vídeo sumamente didáctico y no restringido por la barrera del lenguaje, sobre la historia del Universo.  Con sorprendentes e ilustrativas imágenes se sintetiza en poco menos de diez minutos lo que ha ocurrido a través de los siglos, desde el Big Bang y la formación de la Tierra hasta nuestra Era, razón por la cual quien subió el video lo titulo The Ultimate Rube Goldberg machine (la máquina de Rube Goldberg definitiva), en relación con el caricaturista estadounidense que diagramó cómicas invenciones que realizaban taras muy simples valiéndose de mecanismos sumamente complejos.




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El deber de las Universidades



Cuando obtuve mi título de tercer nivel, había terminado una tesis que proponía soluciones pedagógicas para formar profesionales que actuaran con ética y convicción social en los tribunales de justicia de la República, contribuyendo así a cambiar el modus operandi de la función judicial que los ciudadanos critican y rechazan. La Universidad es por excelencia el actor social que debe contribuir con su comunidad formando profesionales capaces de responder eficazmente a las necesidades ciudadanas, capaces de cambiar el status quo, crear desarrollo y bienestar. La palabra "Universidad", etimológicamente hablando, se origina en "universitas", que significa "universalidad".

Es en el seno de las universidades donde deben desarrollarse las más trascendentes actividades de investigación científica, orientadas igualmente a cubrir las necesidades más urgentes de la comunidad.  En un país agrícola como el Ecuador que necesita además, industrializarse, resulta al menos extraño que la mayor cantidad de títulos que ofertan las universidades no sean carreras técnicas sino relacionadas con la administración y el márketing. En otras palabras, la universidad debe existir para servir a su gente; independientemente de que se trate de una institución pública o privada.  Este es un concepto evidentemente ausente en muchos establecimientos de "educación superior", cuyo visible designio es la obtención de ganancias económicas como primera prioridad, siendo obvia la ausencia de una planificación que contemple algún tipo de visión comunitaria.

Polémico resultó el informe presentado por el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación (CONEA) que clasificó, conforme el cumplimiento de ciertos estándares de calidad -academia, estudiantes y entorno de aprendizaje, investigación y gestión interna-, a las universidades que funcionan en nuestro país.  Las que se encuentran en el grupo A aceptan de buena gana el informe y lo difunden con orgullo; las que se encuentran en el grupo E, que son 26 y cuyo cierre se recomienda, rechazan categóricamente el informe, invocan una serie de de argumentos políticos, desconocen la autoridad técnica del CONEA para realizar dicha evaluación y aducen la existencia de intereses económicos de por medio.  Quizá baste una visita a dichas instituciones para constatar la ausencia de verdaderas políticas educativas, de una planificación académica seria.

Sin embargo, existen puntos esenciales que hay que tratar y que hasta ahora ninguna de las universidades clase E ha discutido públicamente: me parece especialmente importante la cuestión de la estabilidad laboral que deben tener los docentes para garantizar su dedicación académica, su bienestar e incluso la continuidad de su vocación.  Un denominador común entre los institutos cuestionados es la ausencia de una planta docente estable: los profesores se contratan con mecanismos precarios, sin los beneficios laborales que deben proteger a los empleados y, por supuesto, sin que existan profesores a tiempo completo.  Esto se debe a que resulta económicamente menos provechoso incurrir en los gastos de seguridad social correspondientes y garantizar la permanencia dentro de la institución.  En esta situación es imposible que un docente pueda dedicarse a investigar y de hecho, los departamentos de investigación son inexistentes. ¿Cómo es posible que una universidad funcione sin contar con un verdadero equipo académico?

La institución en la que trabajo como docente se encuentra reconocida como una de las diez mejores en términos absolutos, tanto por el CONEA como por el CONESUP y organismos internacionales, pero siempre he pensado que formar parte de este grupo, en el Ecuador, apenas significa que existe transparencia en el manejo institucional y una determinación cierta de crecimiento académico, pero por todos es conocido que las mejores universidades ecuatorianas adolecen de males tremendos, como los incipientes logros en términos de investigación científica.  Si las mejores universidades dejan qué desear y deben evolucionar, qué podríamos decir de las que se encuentran en el grupo E.

En lugar de despotricar contra el informe mencionado, corresponde a las autoridades de estos planteles demostrar con hechos los errores que, dicen, contiene el estudio del CONEA. Demostrar que las instituciones tienen alguna vinculación con la comunidad, que responden a las necesidades ciudadanas, que no tratan a la educación únicamente como mercancía, que propician un ambiente de trabajo óptimo para profesores y estudiantes, que investigan, que trabajan por construir un país mejor, pues ésta no es una obligación de los entes estatales únicamente, sino de cada ciudadano, y con mayor razón, de un organismo que se dice formador de profesionales, creador de nuevas sinergias y alternativas científicas para la transformación de la sociedad.
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Pobres Princesas


A continuación, las sorprendentes, humorísticas y a un tiempo, crudas fotografías de la canadiense Dina Goldstein: "Fallen Princesses", famosas princesas de los cuentos de hadas, caídas en desgracia, víctimas de una irónica realidad sin final feliz... o quizá, post final feliz.














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El periodismo sí necesita control


El proyecto de Ley de Comunicación ha despertado una serie de argumentaciones en el seno de los medios de comunicación y sus actores: periodistas, empresarios y otros profesionales.  La "libertad de prensa" es invocada continuamente como escudo protector contra el control que se quiere implementar a través de la creación de un nuevo organismo fiscalizador, el Consejo Nacional de Comunicaciones. Es natural que un intento de intervención estatal en los contenidos que se difunden despierte recelo entre los aludidos, sobre todo si tomamos en cuenta que la empresa privada, por su propia naturaleza, tiene como objetivo principal el lucro; lo cual en el contexto económico actual no es negativo en sí, pero tiene una serie de incidencias en cuanto a la calidad de las transmisiones, a la transparencia de la información y a la imparcialidad periodística.

Tenemos que ser honestos y aceptar que el periodismo ecuatoriano deja mucho que desear en cuanto a ética profesional.  Poniendo a un lado los errores gramaticales e incluso ortográficos que se ven todos los días en la prensa, las muchas veces que se omite la fuente y los comentarios fuera de contexto que suelen pronunciar los locutores de noticias*, es evidente que los medios ecuatorianos adolecen de males que prácticamente los descalifican como fuentes confiables de información, y entre ellos podemos encontrar ante todo una tendencia a meter en el mismo saco los datos informativos y las opiniones de sus editores, generando noticias sesgadas.  Nadie podría estar en contra de que un periodista emita comentarios sobre los acontecimientos de trascendencia nacional, pero no se puede confundir al público cuando se deja de aclarar si lo que consta en un artículo es un hecho o un aporte personal.  En este contexto una de las faltas más graves que cometen los medios diariamente consiste en violentar el derecho a la presunción de inocencia del que gozamos todos los ciudadanos, sentenciando y condenando a los individuos antes de la intervención de la justicia y el desarrollo de un proceso legal; lo cual provoca una herida terrible en el honor de la persona afectada.

Ojo a la hoja es el blog del periodista ecuatoriano José Villamarín.  En él podemos encontrar una serie de perlas extraídas todos los días de los medios nacionales, en las que se evidencian los problemas ya indicados.  En principio resulta hasta ameno constatar lo que muchas veces es ingenuidad de editores con poca preparación profesional y quizá ninguna experiencia en escribir textos, pero después termina siendo seriamente preocupante porque se comprende que nuestra prensa "profesional" no sólo es amateur, sino que muchas veces omite, agrega y selecciona intencionalmente, tendenciosamente, con designios que no son precisamente la entrega de información imparcial a los ciudadanos.

¿Podemos confiar en las palabras de quien nos informa con errores de concordancia en género y número?  Tal vez sí, aunque personalmente sospecho de quien no sabe manejar correctamente el idioma, sobre todo si esa es su profesión. ¿Podemos confiar en las palabras de quien omite noticias importantes y añade epítetos y adjetivos a los titulares, guiando al público hacia la toma de postura, en lugar de informar llanamente?  Definitivamente no.  Las intenciones políticas no deben estar solapadas bajo el sello de la libertad de prensa.  Ellas deben ser frontales, claras, explícitas.  El verdadero ejercicio de la libertad de expresión consiste justamente en la facultad de tener criterio, de poder gritarlo a los cuatro vientos y también de ser responsable por haberlo emitido.

El tema de cómo se conformará formalmente la nueva ley, el porcentaje de participación de los diversos sectores políticos en su aprobación, y la coherencia de las normas con los principios constitucionales, es otro punto que merece tratamiento aparte.  Pero que no se nos quiera hacer creer que los medios no deben ser fiscalizados.  La información tiene una importancia que muchas veces sobrepasa la del dinero y las propiedades, y a nadie se le va a ocurrir decir que la superintendencia de bancos o el registro de la propiedad sean instituciones que atentan contra las libertades ciudadanas.
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* Hoy uno de los titulares en TC televisión rezaba: "Después del gusto viene el susto", refiriéndose a un sujeto acusado de violación, en Ibarra.
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Por qué somos infelices


El título de este artículo puede sonar pretencioso, pues es un hecho que la vida de cada individuo, determinada por una serie de factores sociales, biológicos y psicológicos, se distingue de las demás al igual que las motivaciones que cada uno pueda tener para sentirse satisfecho o inconforme.  Sin embargo, hay que reconocer que una de las razones por las cuales somos "infelices" es la carencia que sentimos frente a muchos bienestares materiales que, nos han dicho, son indispensables para alcanzar la felicidad.  No somos felices porque no tenemos auto o porque no tenemos un mejor auto, porque no tenemos tal o cual celular, porque cierto vestido no nos luce como a fulanita, porque no podemos comer en el restaurante de moda, porque no nos alcanza para comprar las gafas de marca.  En ese contexto escribo la siguiente reflexión.

Estamos sometidos a un bombardeo publicitario constante en las calles, en la televisión, en el Internet y otros medios masivos.  La publicidad básicamente nos dice que para ser felices necesitamos tener los productos que se nos ofrecen. Ingenioso definitivamente es el eslogan de una conocida tarjeta de crédito: "hay cosas que el dinero no puede comprar, para todo lo demás existe Master Card".  Curiosamente justo antes se nos muestra la invalorable felicidad como resultado de haber podido disponer del dinero suficiente para viajar, comprar, o gastar el dinero de alguna manera.  Con los años y al hacer la limpieza, nos damos cuenta de la gran cantidad de cosas inútiles que acumulamos sin saber por qué.

Así, un gran porcentaje de las mujeres occidentales se sienten desgraciadas por no tener un cuerpo perfecto, como el de las modelos que aparecen en los anuncios y en los desfiles de alta costura.  Se nos enseña a vivir en guerra contra nuestro propio organismo. Esto a su vez crea un mercado enorme para la industria de los productos dietéticos, los programas nutricionales, los centros de reducción de peso, etc.  Con este ejemplo podemos constatar el interés de las industrias por crear vacíos emocionales en las personas, de manera que estas se conviertan en un blanco fácil para la adquisición de los milagrosos productos que ponen la dicha al alcance de la mano. Nuestra infelicidad es el dinero de los otros.

¿Es posible mantenerse al margen de la tormenta mediática?  Sin duda, si la sobreexposición a los medios es una causa para la infelicidad, se colige naturalmente que un alejamiento del día a día en la moda y el mercado traerá como resultado más satisfacción a nuestras vidas y el florecimiento de un sistema de valores y principios propios.  Limitar la ingesta diaria de televisión y reemplazarla por el buen cine; cambiar las revistas del corazón y la prensa amarilla por literatura y libros científicos; sustituir los paseos por los centros comerciales por caminatas al aire libre o visitas a museos, son alternativas que pueden marcar la diferencia entre una continua insatisfacción cotidiana, y una visión más optimista y menos superficial de la vida.  Muchas de estas opciones nos suenan raras o aburridas precisamente porque los medios nos han acostumbrado a creer que gastar dinero es la única forma posible de divertirse -a mayor gasto, mayor diversión-, pero la posibilidad de boicotear la conspiración del mercado está más cerca de nuestras manos de lo que creemos.  Una reflexión sincera nos hará notar enseguida cuántas de las cosas que deseamos son en realidad superfluas y no urgentes.  Al fin y al cabo, como sostiene la segunda noble verdad del budismo, el deseo es la fuente de todo sufrimiento.
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El Fascismo de Hoy

El artículo que sigue está basado en algunas notas que tomé hace ya varios meses durante un café filosófico en el que se confrontaron, alrededor del tema del fascismo, profesores, artistas, periodistas y jóvenes políticos, en la ciudad de Cuenca.  También se le dio un espacio en el panel a un grupo de jóvenes que se auto proclamados fascistas, conocidos como skinheads de derecha y agrupados bajo el nombre de "Acción Nacional Renovadora", denominación que puede verse escrita en varias paredes de la ciudad de Cuenca, junto a los símbolos que identifican al grupo.  Creo necesario publicar en este espacio algunas de las ideas expuestas en el foro que refiero y propiciar su discusión honesta.


El origen filosófico del fascismo y otras ideologías que consideran a unos grupos humanos superiores a otros, puede encontrarse en la Grecia clásica: Platón había propuesto la renovación de Grecia por parte de una élite racista. Para él, la mezcla racial es uno de los orígenes de los males del mundo.  De acuerdo con el mito de los metales, unos hombres tienen alma de oro, otros de plata y otros de hierro y bronce, y no deben mezclarse entre sí.  Por ello, el Estado debe ser totalitario, los mejores prospectos deben unirse y una depuración eugenésica debe hacerse en la sociedad.  Mucho después, Nietzsche, quien conocía la cultura griega, puso al descubierto los aspectos más salvajes de la Grecia clásica. Apolo es el simbolo de la serenidad y la racionalidad, Dionisio es la exaltación y el instinto, lo impulsivo y lo excesivo. El hombre es voluntad de vivir frente a todo. Los valores deben adecuarse a la satisfacción del instinto.

El Fascismo como tal aparece en Italia, alrededor de 1922.  El término lo utilizó por primer vez Mussolini y se referia a un antiguo símbolo del poder romano que representaba la unidad civica y la autoridad para castigar a los delincuentes. Para Musolini el fascismo es amor y orden, la disciplina, los ideales espirituales y la dignidad son los máximos valores.  El soldado es un verdadero defensor de su tierra, le debe fidelidad a la patria, y defiende al sentimiento de derecha entendiendo como tal al conservar las tradiciones imperiales de la sangre del lugar del que se procede.  Las jerarquías son necesarias en la sociedad, la igualdad y la paz son una farsa. Es necesario que el emperador sea el dueño del escalón máximo, es él quien debe acaparar el poder.  El emperador es la representación máxima del régimen y su palabra es ley para todos, ya que unos hombres nacieron para gobernar y otros para ser gobernados. Sólo quienes nacieron para ser líderes pueden ejercer cargos públicos.  Ser fascista es amar a la familia y buscar la conservación de las tradiciones milenarias.  El pueblo es ignorante y el Estado es su único libertador.



En América Latina, en los años 70, hubo regímenes con características fascistas en países como Chile, Argentina, Uruguay, República Dominicana, entre otros.  Allí los medios le hacian el juego a los regímenes: La Nación en Argentina, El Mercurio en Chile, en Uruguay, El País. Estos medios callaron ante la violencia y el irrespeto hacia los Derechos Humanos.  Actualmente en Ecuador pueden detectarse manifestaciones fascistas en los medios, cuando se habla de limpieza social y exterminio de los delincuentes en lugar de estrategias para acabar con las desigualdades que determinan su aparición.  Evidentemente, los intereses de clase están presentes en los medios, porque sus propietarios pertenecen a una clase social.

Sin embargo, lo más alarmante es en realidad la aparición de grupos juveniles que se autodenominan fascistas y cuya presencia empieza a sentirse en la sociedad a través de graffitis, manifestaciones, videos colocados en Internet, volantes que se distribuyen y otros mecanismos para la difusión de su discurso, sin olvidar una serie de acciones que se les atribuyen, generalmente de carácter violento.  Acción Social Renovadora es el nombre de uno de esos grupos.  Los jóvenes que forman parte de el sostienen que el holocausto u "holocuento" es el gran mito del siglo 21: nunca existieron seis millones de judíos muertos, a lo mucho llegaron a los cien mil. El "modernismo" y la democracia -dicen- han hecho que todos olviden su verdadero pasado, su verdadera tradición, se ha perdido es la estirpe tradicional, la capacidad de "auto-observación", y de esto no tiene la culpa el sistema sino el individuo.  No tiene que olvidarse que la raza es necesaria para el resurgimiento de un buen imperio, no se debe buscar el igualitarismo porque lleva a la decadencia. Por ejemplo, los delincuentes no son iguales a las personas integras; la democracia iguala a las personas.

En sentido estricto, ha cambiado la definición de fascismo, pues ahora se entiende como totalitarismo -autoritarismo - militarismo.  De cualquier manera, si aceptamos que hay fascismos camuflados e implícitos en las democracias liberales modernas, la pregunta es qué debemos hacer para liberarnos del fascismo más allá del fascismo explícito manifiesto en la historias.  Vivimos una suerte de fascismo cultural; nos creemos libres habitantes de Estados de Derecho, aunque cada día sufrimos imposiciones implicitas de toda índole: religiosas, políticas, artísticas, educativas. Vivimos un sistema ambiguo en el cual hay una democracia teórica, una ganancia de libertades teórica, pero en lo práctica se han acomodado las cosas para que a traves de los organismos legales, con nuestros votos, nos sometamos a un fascismo más peligroso, como el que se dio en la conquista de américa cuando se utilizaron los fundamentos del cristianismo para la masacre de los indígenas.
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Las fotografías retocadas de Erik Johansson

Erik Johanssen es un joven fotógrafo de 24 años, de Suecia, experto en manejo de imágenes.  A continuación, algunas de sus fotografías editadas, realmente impresionantes y llenas de creatividad sentido del humor y fantasía.  Una muestra de las posibilidades de esa nueva disciplina con mucho por explorarse, la manipulación digital.












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