27 octubre 2009

Sophie Scholl y la Rosa Blanca en la Alemania Nazi


No todos los alemanes apoyaron la política bélica y el totalitarismo del Tercer Reich.  Muchos opositores al régimen permanecían callados por medio a las represalias, pero otros tantos sí consiguieron que se escuchara su voz.  El movimiento de la Rosa Blanca, formado por ciudadanos alemanes de raza blanca, tuvo la consigna, durante el auge del nacionalsocialismo, de abogar por la resistencia no violenta contra el régimen de Hitler.  Sophie Scholl y su hermano Hans eran los miembros fundadores y líderes del movimiento político cuya principal actividad consistía en la realización de grafittis en las paredes de la ciudad, y la distribución de panfletos anti-militaristas a través de medios diversos, como el envío masivo de correos a diferentes ciudades del país.  La película de 2005, "Sophie Scholl: los últimos días" es la crónica de los acontecimientos suscitados desde la detención de los hermanos Scholl, a raíz de la colocación de panfletos en los corredores de la Universidad de Munich, y el tortuoso camino de las investigaciones de la Gestapo y la justicia nazi, que culmina con la ejecución, en la guillotina, de ambos hermanos y uno de sus colaboradores, Cristoph Probst.  Sophie tenía apenas 21 años.  Más tarde, otros miembros clave del movimiento también serían decapitados.

Sophie había formado parte de la versión femenina de las Juventudes Hitlerianas, perdiendo poco a poco el entusiasmo hasta transformarse en una opositora radical al gobierno de Hitler.  Su padre había sido arrestado por referirse a Hitler como "flagelo de Dios" frente a un empleado suyo, hecho que conmovería profundamente a Sophie.  Por su parte, los varones miembros de la Rosa Blanca eran veteranos de guerra que habían combatido en los frentes francés y ruso.  Como testigos de las atrocidades cometidas por los ejercitos nazis, incluyendo las actividades en los campos de concentración, se oponían firmemente a una guerra que, estaban seguros, no tenía sentido y acabaría con la derrota de Alemania, como efectivamente sucedió.  En uno de sus panfletos, editado clandestinamente y despachado a diferentes estudiosos alemanes, se leía: "Desde la conquista de Polonia 300.000 judíos han sido asesinados, un crimen contra la dignidad humana... Los alemanes alientan a los criminales fascistas cuando carecen de un sentimiento que clame a la vista de semejantes acciones. Es preferible el fin del terror antes que un terror sin fin".


Llama la atención la conducta racionalmente moral de los hermanos Scholl, perpetrada conforme a sus principios, a costa de su propia felicidad e incluso de su vida.  Una actitud ética de valor intrínseco, difícil de encontrar en las sociedades humanas, cuyas motivaciones suelen ser únicamente el provecho personal y la satisfacción de las necesidades propias para encontrar el placer.  En un contexto occidental hedonista y muchas veces carente de solidaridad, conocer historias como la de Sophie, hace que tengamos la sensación de haber encontrado un diamante raro, un comportamiento que supera la determinación biológica del instinto humano y que ocurre una vez cada luna azul.