21 octubre 2009

Corporaciones, esos psicópatas


El documental canadiense "The Corporation" estrenado en 2003 y ganador de 26 premios internacionales, traza una analogía interesante entre una persona natural y una persona jurídica, ironizando las interpretaciones que se hicieron de la enmienda 14 a la Constitución estadounidense, cuyo propósito original era impedir la conculcación de los derechos de los esclavos liberados, pero que terminó siendo utilizada por las grandes corporaciones para obtener una protección similar a la que los ciudadanos, personas reales con vida biológica, reciben del Estado.

Las bondades del capitalismo, de la iniciativa privada, de la apropiación de todo recurso existente en la Tierra, siguen siendo argumentadas por los sectores de derecha a pesar de los resultados desastrosos producidos por el modus operandi de las industrias en el mundo moderno.  La explotación laboral en los países del Tercer Mundo es una realidad innegable, que si bien es vista como creación casi milagrosa de fuentes de trabajo por parte de los empresarios, puede fácilmente compararse con la esclavitud por cuanto no le deja opciones al trabajador oprimido, ya que la libertad sin oportunidades, como diría Chomsky, es una maldición.  Sólo unos pocos centavos de dólar recibe un obrero por su trabajo en una pieza textil que se venderá después por cientos de dólares en las boutiques de GAP, Guess, Nike y otras grandes marcas.

Por otra parte, el impacto ecológico de la actividad industrial irresponsable es un hecho que no ha pasado desapercibido para los científicos, cuyas predicciones son desoídas so pretexto de la poca rentabilidad económica de la implementación de tecnologías sustentables.  Actualmente, ninguna industria en el planeta es realmente sustentable en términos ambientales.

Las corporaciones son, según el documental que a su vez se basa en un libro, verdaderos psicópatas que carecen de la capacidad de compadecerse del dolor ajeno, que engañan para conseguir su propio beneficio.  En última instancia, el afán de privatización de todo podría llegar a extremos impensables; ya no serán solamente los bienes los que pertenecerán a alguien, sino también los derechos a acceder a las condiciones más elementales para llevar una vida digna, y finalmente, la vida misma será susceptible de apropiación, como en el tiempo de la esclavitud.

La derecha considera que la propiedad privada genera interés en mantener las buenas condiciones de los bienes y que por lo tanto la propiedad de todo cuanto existe en la tierra es la clave para solucionar muchos de los problemas de la sociedad. Pensemos en el siguiente caso, también cubierto por el documental: en Bolivia, la Guerra del Agua de Cochabamba tuvo como protagonistas a los ciudadanos bolivianos por una parte, y a un gran consorcio multinacional que operaría el servicio de agua potable, pues el Banco Mundial exigía la privatización a cambio de nuevos créditos.  La compañía encargada incrementó el precio del agua sobre el 35% del costo anterior, volviendo el costo del líquido vital más alto que el del gasto promedio en comida, de una familia boliviana.  Las protestas no se hicieron esperar, como tampoco la violencia y la coacción por parte del gobierno.  Tras huelgas masivas, bloqueos de las principales vías de comunicación, la declaratoria de estado de sitio y la muerte de varios implicados en las protestas, el consorcio se vio obligado a abandonar Bolivia, dejando como vencedores a los bolivianos.

Michael Moore, cineasta estadounidense conocido por documentales como Sicko y Farenheit 911, es uno de los entrevistados en The Corporation.  El documental cierra con una de sus intervenciones; en ella, el polémico Moore que en varias ocasiones ha negado ser socialista, afirma que las propias corporaciones contra las que él se manifiesta son las que financian sus documentales, pues no tienen ideología alguna sino únicamente afán de lucro.  Dice también que la razón por la que sigue haciendo documentales es porque está convencido de que al menos unos cuantos de quienes los miran, dejarán sus sillones y harán algo, de una vez por todas.