02 octubre 2009

Celebrando la Diversidad Corporal


Se sabe que las fotografías de las modelos que aparecen en publicidades y revistas, por lo general han sido procesadas y retocadas para hacerlas lucir perfectas, alargadas, satinadas.  A diferencia de lo que ocurría en el tiempo de Pedro Pablo Rubens, la época contemporánea se caracteriza por una obsesión con la delgadez femenina y la perfecta simetría de las formas, obsesión que ha llenado los bolsillos de los centros de cirugía estética y ha propiciado la aparición de otros tantos "cirujanos" clandestinos dispuestos a cambiar la anatomía de las personas sin atender ni siquiera los principios más básicos de la asepsia.  Por una parte, la anorexia y la bulimia destacan como enfermedades de la mujer moderna; por otra parte, la obesidad es un problema de salud pública en sociedades industrializadas como la estadounidense.  Y entre la morbidez de ambos extremos se encuentran muchas veces mujeres perplejas, inconformes con la imagen que les muestra el espejo, infelices dentro de su propia piel, inhibidas en sus relaciones sociales por no poder parecerse a las estilizadas modelos que vieron en el último London Fashion Week.

Mientras la diversidad corporal es una realidad y las encuestas demuestran que la mayoría de mujeres se sienten inconformes con su propio físico, el mercado genera despiadadamente la convicción de que sólo se puede ser feliz cuando se encaja dentro de cierto estereotipo, con lo cual consiguen crear la necesidad de adquirir productos para adelgazar, sumarse a grupos de apoyo y dieta como Weight Watchers, inscribirse en gimnasios especiales, recurrir a la cirugía estética, entre muchas otras actividades onerosas.  En estas circunstancias destacan, en el activismo social, grupos como Any-Body.org, una organización británica cuyo cometido es promover un cambio cultural que termine con la actitud de odio hacia el propio cuerpo, enseñando a las nuevas generaciones a amarse integralmente, celebrando su propia belleza, que es única e irrepetible.  Para ello es necesario acabar con la obsesión por las tallas y el peso, obtener una visión clara de lo que es la salud, lejos de las distorsiones creadas por el mercado de las dietas y presionar a las instancias del gobierno para que tomen cartas en un asunto esencial para el bienestar de los ciudadanos, particularmente de las mujeres.


Entre las decenas de artículos interesantes que pueden encontrarse en el blog de la organización, llamaron particularmente mi atención los que recogen campañas visuales para promover la diversidad corporal, así como fotografías de modelos que se salen del estándar tan criticado.  Así, a en la imagen adyacente podemos ver a la modelo y cantante punk Beth Ditto, en la portada de la revista Love.

En el mismo contexto, The Body Shop es una cadena estadounidense de tiendas de productos de belleza que ha llevado adelante una serie de campañas cuyo objeto es replantear a las mujeres el concepto de autoestima y los valores en que deben basarse las relaciones humanas, enseñando a valorar al ser humano como un todo y separando su cuerpo de sus otras cualidades éticas e intelectuales.  The Body Shop, además, promueve campañas en contra de la experimentación en animales y a favor de los Derechos Humanos.  Entre las campañas pro diversidad corporal, destaca la que tenía como protagonista a Ruby, una "barbie" realista que tuvo que ser retirada de la vista pública por demandas de la compañía Mattel, que consideraba a la muñeca degradante para la Barbie original.



Personalmente considero que un ideal de belleza único, promovido como meta necesaria para toda mujer, sin tomar en cuenta la diversidad étnica, generacional, cultural y política, también es una forma de totalitarismo.  Muchas veces criticamos la actuación de los gobiernos, pensando que la política oficial o estatal es la única política existente.  No, la empresa, la industria, también juega un papel político y determinante en la psicología de la sociedad.  También debemos alzarnos contra ese tipo de dictaduras e impedir que nos digan qué debemos entender por bello o cómo tenemos que lucir para ser aceptadas.  Tenemos derecho a vivir una sexualidad plena, cuyo disfrute no se vea minado por la inseguridad de tener un cuerpo natural, tenemos derecho a ser más que la imagen que invariablemente se utiliza para vender productos, derecho a ser inteligentes, cultas, exitosas, generosas, políticamente rebeldes y felices.