07 septiembre 2009

Not personal, just business.

En verdad, mi blog "personal"  no es personal. He reflexionado al respecto con ocasión de unas conversaciones acerca del éxito que tienen las bitácoras controversiales. A mí me gusta ojear blogs personales cuando el perfil y el estilo narrativo del autor tienen algo original, fascinante.  A veces no se sabe en dónde termina la realidad y comienza la ficción, pero no deja de ser divertido y por qué no, una buena experiencia literaria, revisar bitácoras como la de El Apestado, Pite y Pase , Icy o Comando Urbano.  En algún momento este blog, que entonces no tenía dominio propio ni más lectores que la familia y los íntimos, también fue un diario de peripecias y descubrimientos.  ¿Por qué el cambio? Tal vez por pudor, por prudencia, por timidez o escepticismo... Quizá la única manera de quitarse por completo la máscara sea poniéndose otra: sólo quien es anónimo puede darse el lujo de exhibir sus podredumbres y sus paraísos tal como son.  Nuestro perfil público, el que nos sirve para interactuar en el trabajo, con los parientes e incluso con nuestros amigos, no puede distorsionarse o descubrirse por completo sin causarnos problemas en esa delicada red de hilo de araña que hemos construido y a la que llamamos círculo social, estatus, vida pública, y otras cosas.

Hace un tiempo, unas pocas referencias a mi vida personal en las redes sociales me costaron una prolongada molestia e invasión de mis espacios en la red, que todavía no ha desaparecido por completo: comúnmente a los autores de estos inexplicables ataques se les llama trolls, spammers, stalkers o todo a la vez.  La tentación de contar lo que a una le ocurre en la vida diaria es grande, por algo el principal uso del exitoso Twitter sigue siendo responder a la pregunta "¿Qué estás haciendo?", aunque cada vez se le encuentren más utilidades a esta ingeniosa herramienta.  Sin embargo, y en este punto me darán la razón los colegas bloggers, exponer la vida personal es un arma de doble filo.  Aunque no comprendo totalmente la psicología o las motivaciones de los trolls, el hecho es que no es un fenómeno aislado y casi nadie que trabaje en red se ha podido librar de ellos. 

Con todo, asumo el riesgo en este post para contar que pese a la crisis económica que sigue afectando mi bolsillo, me encuentro en una etapa de paz y a la vez,  cuestionamientos.  El hombre que amo ha traído luz a mi vida, las cosas se ven más claras y hay grandes expectativas.  Pero a veces miramos con cierto recelo a la felicidad, porque no estamos acostumbrados a ella, sino al trabajo y a la rutina; y en la mayoría de los casos no sabemos a qué llamar felicidad.  Además, como dicen por ahi: "la dicha ajena quita el sueño" y lamentablemente más de una vez he podido comprobar que en nuestro medio, decirse feliz equivale a cometer un crimen o a obtener un trofeo inmerecido que despertará envidias, ataques y rencores.

Tan sólo es justo que haga una excepción y, públicamente, le diga al guapo e inteligente S., gracias, por ser mi cable a tierra y a la vez, mi nave espacial (You make it easy/ it's as easy as 1-2-1-2-3-4/ There’s only one thing to do/ three words/ for you...).

Estas reflexiones llegaron a mi cabeza por la inquietud de algún lector que considera que el blog es exageradamente impersonal y pensé que tenía razón, aunque hasta cierto punto se trata de un efecto buscado; y también porque, paradójicamente, he vuelto a aludir a mis anécdotas en unos cuantos twits, obteniendo reacciones mucho más numerosas que las que suelen provocar los enlaces que comparto, lo cual me ha hecho sonreír.  Seguramente mis intereses -el recalcitrante ateísmo, la cultura hardcore y la postura de izquierda- resultan aburridos para muchos, pero no cabe duda que la farándula, los chismes, y los altibajos emocionales de las personas, provocan un efecto masivo de prensa amarilla que Hearst anticipó y conoció, y que a veces me hace reír, otras veces, preocuparme.  Al final, todos estamos hechos de lo mismo.

P.S. Vaticino que éste post provocará una nueva oleada de spam :)

Enlaces:
I can be your facebook stalker (video humor)
Internet Stalkers (consejos)