10 octubre 2008

Enrique VIII, el rey de las seis esposas

EnriqueVIII

Un señor ancho, pálido... desabrido a decir verdad; seguramente calvo. Definitivamente nada atractivo. Así es la imagen de Enrique Octavo que ha pasado a la historia, difundida sobre todo a través de las pinturas de la época.  Un personaje histórico por quien siempre he sentido una especial curiosidad.  Dos son las razones por las que se recuerda especialmente a Enrique VII: su rompimiento con la iglesia católica -que a su vez da lugar a la iglesia anglicana- y las numerosas esposas que tuvo; circunstancias estrechamente vinculadas entre sí.

En realidad su alejamiento de Roma obedeció al profundo deseo que tenía de tener un hijo varón, hijo que Catalina de Aragón, con quien se había casado a los dieciocho años, no le dio. Ante la negativa del Papa Clemente VIII de anular su matrimonio, qué mejor solución que crear su propia iglesia, de la cual se declaró jefe. La iglesia anglicana no nace, pues, como el resto de iglesias protestantes, de una confrontación dogmática. Tanto así que mientras vivió, pese a haber sido excomulgado, Enrique procuró mantener intactos los principios fundamentales del catolicismo, aunque después de su muerte se realizarían muchas reformas que introdujeron elementos luteranos y calvinistas.  Eso sí, fue cruel persecutor de sus opositores. En su reinado se ordenó la ejecución del pensador humanista Tomás Moro, que había sido su consejero real.

esposasenriqueTrágico fue el destino de cada una de las esposas de Enrique Tudor, salvo la última; una tras otra, Ana Bolena, Jane Seymour (de quien se dice fue la única que el rey en veradad amó), Ana de Cleves (a quien escogió pese a no haber visto en persona, gracias a un pequeño retrato que un pintor enviado para el efecto, le mostró), Catherine Howard... todas terminarían siendo ejecutadas por su marido para que la siguiente ocupara el lugar de la desaparecida. Solamente Catherine Parr evadió la fatalidad y le sobrevivió. Dicen rumores ajenos a la historia oficial, que el rey no era en modo alguno un buen amante, y que entre las razones por las que mandó a matar a Ana Bolena, estaban las mofas y burlas que hacía acerca de la incapacidad del rey para satisfacerla.

jonathan-rhys-meyersCuriosamente, el Enrique VII que nos muestra la popular serie de televisión The Tudors, no se parece en nada al regordete y enfermo monarca que observamos en la primera imagen del artículo, quien a una edad relativamente temprana padecía gota y otras muchas dolencias. Además de las graves inconsistencias históricas y anacronismos que según se dice, contiene la serie, el actor irlandés Jonathan Rhys-Meyers que encarna al célebre rey, no es precisamente feo, gordo o arrugado.  También la actriz que le da vida a Ana Bolena es indiscutiblemente hermosa -hecho que algunos historiadores insisten en desmentir-.  Hay que reconocer que una telenovela tipo culebrón, a ojos de la mayoría, siempre será más entretenida y digerible que un documental histórico, y que una de las formas más seguras de garantizar audiencia es incluir en el reparto a mucha gente bella que se quitará la ropa tarde o temprano en algún intrigante episodio de la teleserie.


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Enlaces


Biografía de Enrique VIII

Las mujeres de Enrique VIII

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