05 julio 2008

Televisión ecuatoriana: confundiendo a la audiencia

En la era de las comunicaciones, lo evidente es la incomunicación; esta paradoja ya se ha advertido en sobradas ocasiones. Pero la imprudencia humana es una fuente inagotable de historias para contar.

Soy una de esas personas que ven muy poca televisión. Diez minutos diarios de noticiero vespertino y tal vez ni eso. Pero hoy, por haber encontrado al genial Derbez en emisión de sábado por la tarde, permanecí frente al aparato por algo más de una hora y coincidencialmente vi en primicia el asunto TC, que con seguridad dará que hablar en los próximos días.

En el transcurso de la semana sabremos qué dirección irá tomando la historia, pero por lo pronto TC Televisión ha puesto en marcha una serie de avisos en los canales de televisión nacional abierta, a través de los cuales denuncia el "rumor" de confiscación del canal por parte de la AGD y hace un llamado al Presidente Correa para que respete la libertad de expresión y no permita que ocurra aquí lo que pasó en Venezuela -caso RCTV- ya que eso desprestigiaría terriblemente a su gobierno en el ámbito internacional: no olvide, Don Correa, que gracias a la impopularidad que esto le significó a Chávez, perdió luego la consulta popular. Y que por favor no se deje influenciar por una persona (Juan Falconí) que actúa determinado por sus "bajas pasiones" -no pude evitar sonreír-.

Vamos por partes:
  1. ¿Qué tiene que ver la "confiscación" con la libertad de expresión? No se está censurando al canal por su contenido ni por difundir tal o cual mensaje. Además, no es raro que en televisión se utilicen los términos jurídicos como si fueran de farándula. De la poca información que se precisa en estos avisos puede deducirse que algunos señores Isaías son deudores de los bancos quebrados y que por eso la AGD tomaría medidas cautelares sobre sus bienes, entre los cuales se encuentra un canal de televisión. Hasta dónde sé, es lo que procedería. Si no tuvieran un canal de televisión sino una hacienda lechera, pues esa hacienda se "embargaría" -señores, la confiscación es una sanción legal que se aplica a quienes infringen por ejemplo, las leyes aduaneras, sobre la mercancía de contrabando. Ah, y la tan sonada "confiscación de tierras" no es confiscación sino expropiación y ha existido toda la vida, en fin-.
  2. ¿Cuál libertad de expresión? ¿La de pasar programas de chismes burdos y una carga aletargante de telenovelas que falsean y distorsionan la realidad, adormeciendo las neuronas de amas de casa, niños y hasta profesionales? Me llamarán comunista -quienes creen que la palabra es un insulto- pero a mí me parece que la libertad de expresión procede siempre que se tenga algo que expresar. Digo.
  3. ¿Dónde está el punto de convergencia con lo ocurrido en Venezuela? Lo que pasó allá es que, como es lógico, las frecuencias son propiedad del Estado y llegado un momento se terminó el contrato de concesión. El cual no se renovó. Pensé que a ustedes, señores, les gustaba la libertad de contratación, el libre funcionamiento de las empresas... Pues sorpresa, el Estado también es libre y no le dio la gana de renovar el contrato de concesión.
  4. Realmente espero que no se les "confisque" su benemérito canal, porque gracias a su increíble habilidad para manipular las palabras, las cifras y toda la información, de seguro se le arma la grande a don Correa. No soy correísta, pero sí creo en esa lejana, solitaria y brillante posibilidad de convertir al país en una sociedad más equitativa. Aunque sea un poco.
  5. Todo el barullo por un RUMOR:

    rumor.

    (Del lat. rumor, -ōris).

    1. m. Voz que corre entre el público.

    2. m. Ruido confuso de voces.

    3. m. Ruido vago, sordo y continuado


Creo que en este punto mi enojo visceral es evidente. También es probable que mi impulsividad al escribir esto me merezca críticas y por allí algún insulto. PERO... Necesitamos medios confiables, responsables, éticos. Los periodistas serios saben que la ética en comunicaciones se viola en este país cada minuto. Quienes somos audiencia también tenemos derecho a exigir transparencia por parte de quienes ejercen la célebre libertad de expresión.


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