17 julio 2008

Demasiado cristianos para Jesús

La libertad: una entelequia de la que se habla continuamente y que se utiliza como argumento final para muchas discusiones. "¡Soy libre de decir lo que yo quiera!" es la frase con que algunos sientan su irrebatible palabra final, incluso cuando un criterio se ha vuelto insostenible.  La libertad, empero, no ha dejado de ser patrimonio exclusivo de quienes pueden pagársela.

En una sociedad que sigue siendo mayoritariamente católica y que considera principios angulares a los postulados de la Iglesia, todavía es tabú hablar de ateísmo. Sí, en pleno siglo XXI y ante un desarrollado panorama internacional de derechos humanos, una persona no religiosa aún tiene que cuidarse de decir abiertamente que no cree en dios, aunque sea un individuo de principios  y busque continuamente la respuesta a las trascendentales preguntas que siempre se ha hecho la humanidad. "Salir del clóset" y declararse ateo puede llevar a la pérdida de amigos -no hay problema, pues habrían sido personas con poco sentido común-, del trabajo -aquí sí hay un drama real-; o cuando menos a ganar algunos insultos y amenazas, como las que enlista el genial comediante inglés Pat Condell en una sección de su página Web.

La casi bizantina discusión sobre incluir o no el nombre de dios en la Constitución absorbió un tiempo que pudo optimizarse para emplearlo en lo necesario: políticas generales del Estado y protección de derechos fundamentales. El adoptar o no una creencia religiosa no puede ser una cuestión estatal, estaríamos volviendo a la Carta Negra; lo que sí debe garantizarse es la libertad de cultos y de pensamiento (aunque es difícil que podamos pensar libremente con el diario lavado cerebral al que nos someten los medios), pero el Estado debe ser laico, secular, al servicio de todos. Y los derechos fundamentales están incluso sobre la libertad de cultos: si una secta organiza rituales con sacrificios humanos o practica la poligamia, estas prácticas son inadmisibles por más libertad de pensamiento que se quiera alegar.

No sólo en nuestra conservadora sociedad sudamericana, sino también en el aparentemente liberado primer mundo, muchas personas se escandalizan cuando alguien no comparte sus creencias y otras tantas procuran imponer por la fuerza su cosmovisión y estilo de vida, aunque, siendo la humildad uno de los valores esenciales del cristianismo, no tendrían por qué creer que sus puntos de vista son superiores a los de los demás Parece que el núcleo de las contradicciones sociales está en la intolerancia y en los malos entendidos. Hay quienes no pierden oportunidad para sentirse ofendidos, pero poco piensan en que pueden ofender a otros.

No se trata de atacar a los creyentes ni a los elementales principios de convivencia que para bien o para mal se han integrado a nuestro inconsciente colectivo desde que el primer clérigo empezara a catequizar a nuestros ancestros; se trata de reconocer que la mayoría de las prácticas religiosas están regidas por dogmas, principios inamovibles e inconfrontables -muchas veces contradictorios- que encierran una importante semilla de intolerancia y sectarismo y que no pueden prestar oídos a nada que se les oponga. La fe es y tiene que ser ciega, pues el razonamiento materialista se le opone como la vida a la muerte.

Por otra parte, la religión nunca ha sido progresista, salvando a los teólogos de la liberación, ha estado siempre vinculada con los círculos de poder político y económico y ha sido frontal defensora del status quo. Si bien el clero en nuestros días no tiene el poder de antaño, son quienes hoy lo detentan los que se sirven de la religión para legitimar sus procesos de dominación. Finalmente, transcribo un fragmento del vídeo de Pat Condell titulado "United States of Jesus", que fue el que me inspiró a escribir estas breves e inconclusas ideas.

The real irony here of course is if Jesus Christ was american president, what a different world this would be. But of course that's just an impossible dream, because there is no way Jesus would be elected president. How many right wing christians are gonna vote for a liberal jew? You've got more chance of getting blood out of a Jehova's witness: He's from the middle east and he looks like a goddamn hippie, the fox network would crucify him, if he hadn't already been arrested as a terrorist. No. I think right now America is just a little too christian for Jesus
La verdadera ironía aquí, por supuesto, es que si Jesucristo fuese presidente de los EE.UU., qué mundo tan diferente sería éste. Pero, claro, eso sólo es un sueño imposible, porque no hay forma de que Jesús sea elegido presidente. ¿Cuántos cristianos de derecha van a votar por un judío liberal? Tienes más posibilidades de sacarle sangre a un testigo de Jehová: viene de medio oriente, y se ve como un maldito hippie, la cadena Fox lo crucificaría, si no ha sido arrestado antes por terrorista. No. Creo que en estos momentos EE.UU. son un poco demasiado cristianos para Jesús.